Suriko Zukire, una chica de 18 años, que ha vivido toda su vida sin su amor o alguien que la quisiera como era, hasta el punto de ya no creer en el amor verdadero y decidió vivir sola para siempre.
Un día, hubo incendio en un edificio que ella alqui...
Había sido muy raro para Suriko, lo último que había visto eran las llamas del fuego arder su cuerpo y quemar el edificio, en donde había vivido por tan solo 9 meses.
Ahora estaba parada en un lugar muy oscuro, todo era negro, parecía ser infinito, ella sola parada y perdida.
Parecía ser un sueño interminable, uno que se sentía neutro, sin color ni nada pero tampoco era algo inquietante estar allí.
- ¿Holaaa? - preguntó Zukire, un poco fuerte, intentando averiguar si estaba sola o acompañada por alguien más.
Nada. Era un vacio completo, la voz había resonado una y otra vez como un eco infinito que parecía disminuir de a poco. Tan solo era ella y el oscuro vacio.
Suriko movió un pie hacia adelante notando que podía moverse en aquel lugar o sueño o sea lo que sea donde se encontraba. Luego, pisó e hizo lo mismo con el otro.
Miró hacia abajo viendo que, también, era todo negro pero sabía que estaba pisando el suelo. Todo era muy confuso para ella.
- ¿Tendrá fin? - pensó en voz alta mirando todo a su alrededor, intentando ver más allá de la oscuridad.
Nada, no había nada. Decidió caminar con lentitud, aún no tenía la confiaza de que en toda esa oscuridad había más piso o alguna caida sin fin.
Caminó con firmeza a pesar de que seguía dudosa de si continuar o no. Su cabeza era un lío, no se decidía entre si seguir caminando o frenar y quedarse parada hasta que pase el tiempo.
Pero algo en su cabeza decía que no se quedara allí y su cuerpo reaccionaba por su cuenta o antes de que lo pensara.
Ya no sabía cuánto había pasado ni cuánto avanzó mientras estaba pensando. Además de que era todo oscuro y no había diferencia, por lo que no sabía si estaba volviendo al lugar donde apareció o hacía donde había comenzado a caminar.
Prefirió dejar de pensar en ello y continuar caminando hasta que, por lo menos, encontrara una diminuta luz.
Continuó caminando y caminando derecho, sus piernas no parecían cansarse. Sus ojos palpilaba mientras prestaba atención al enorme lugar oscuro. Su respiración estaba un poquito entrecortada por la agitación de encontrar lo que estaba buscando.
Hasta que por lo lejos, vió esa diminuta luz que buscaba, ella sonrió y su cuerpo reaccionó rápido empezando a correr entre toda esa oscuridad.
- Esa debe ser la luz... - dijo entre sus adentros con felicidad y alegría.
Corrió tan rápido, que cuando ya estaba cerca se pudo ver una luz blanca, parecía ser espesa en forma humanoide un poco alto de 2 metros.
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- ¿Quién eres... o que eres? - preguntó Suriko mirando aquella figura sorprendida y desconcertada.
El humanoide se movió lentamente hacia ella, haciendo que la azulada se asustara retrocediendo lentamente.