—Te juro que si me dices una vez más que no quieres salir, te voy a tirar por el balcón.
Abrí un ojo.
—Buenos días para ti también, Cheska.
—No son buenos días. Son las cuatro de la tarde.
Volví a cerrar los ojos.
—Entonces buenas tardes.
Escuché un suspiro exagerado desde el otro lado de la habitación.
—Mariana.
—¿Qué?
—Llevamos tres días en Ibiza.
—Lo sé.
—Y en esos tres días hemos ido a la playa, hemos comido, hemos dormido y tú has leído como si estuvieras en una biblioteca.
Abrí los ojos lentamente.
—También fuimos a una discoteca.
—Durante cuarenta minutos.
—Cincuenta.
—Te fuiste porque dijiste que te dolían los pies.
—Mis zapatos eran incómodos.
—Eran zapatillas.
Me incorporé en la cama y miré a Cheska.
Tenía los brazos cruzados y una expresión que dejaba bastante claro que no pensaba dejarme ganar aquella discusión.
—¿Qué quieres que haga? —pregunté.
—Salir.
—¿A dónde?
—A donde sea.
—Eso no responde mi pregunta.
—Esta noche hay una fiesta.
Desde la otra cama, Paulina levantó la cabeza.
—¿Dónde?
Cheska sonrió inmediatamente.
—Sabía que podía contar contigo.
Paulina se incorporó, todavía medio dormida.
—¿Qué fiesta?
—Una de esas de las que después aparecen videos en TikTok y todos nos arrepentimos de haber ido.
—Perfecto.
La miré.
—¿Perfecto?
—Perfecto.
—Ustedes dos están locas.
Cheska se sentó a mi lado.
—Mariana, estamos de vacaciones.
—Precisamente.
—No vinimos a Ibiza para quedarnos encerradas en el departamento.
—Yo no estoy encerrada.
Cheska señaló la ventana.
—Llevas dos horas mirando el mismo paisaje.
Miré hacia afuera.
Tenía razón.
Desde el apartamento podíamos ver parte del mar, las palmeras y algunas de las construcciones blancas que rodeaban la zona.
Ibiza era preciosa.
Demasiado preciosa.
Y quizá justamente por eso me había costado tanto acostumbrarme.
Habíamos planeado aquel viaje durante meses. Después de todo el estrés de la universidad, necesitábamos unos días para olvidarnos de trabajos, exposiciones, profesores y horarios.
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Fuera de juego
RomanceMariana solo quería disfrutar de unas vacaciones en Ibiza junto a sus mejores amigas, Cheska y Paulina. Lo último que esperaba era terminar conociendo a Pau Cubarsí, uno de los jóvenes futbolistas del FC Barcelona. Lo que comienza como un encuentro...
