★Capítulo I★

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𝑇𝑒 𝑣𝑖...

★★
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Día 15 en ese pueblo y siento que la cabeza da vueltas como un carrusel, no hay nada como un centro de compras o un lugar de baile, un cine o un parque de diversiones, solo nubes, colores apagados y mucho gris. El ambiente frio de Forks, lúgubre debería de elevar mi cortisona pero provoca todo lo contrario, los deseos de mamá se contradicen aqui.

Sensaciones oscuras nublan mi mente otra vez, frases que intentan quebrar mi mente aparecen en colores llamativos y los gritos desgarradores resuenan con tanta fuerza que tengo que cerrar los ojos, como si eso pudiera callarlos.

No funciona.

Pasan un tiempo corto, uno donde usando recuerdos bonitos y videos de músicas hacen que mi cerebro tome aquello para alejar dichos males, como si fueran vitaminas milagrosas qué levantan el ánimo, solo así logra pasar y puedo abrir los ojos otra vez.

Veo una luz banca horrorosa, tan segadora a los ojos que los siento tan secos como un papel de libro nuevo, por instinto lo vuelvo a cerrar con fuerza, mi rostro no debe ser bonito que escucho ruidos a mi lado, una silla raspando el suelo y pasos acercándose.

- Mi amor, ¿que sucede? - la voz dulce y preocupada de mi madre fue lo primero que reconocí, luego su tacto en la mano y en la frente, dando caricias como si quisiera relajarme. Lo logra de apoco.

Cuando todo pasó, nuevamente abro los ojos y veo a mi madre, su rostro lleno de preocupación pura, los ojos brillantes de lágrimas qué ha derramado y posiblemente pronto lo hará si no hablo de inmediato.

Sentía la garganta seca, como si fuera una lija áspera que raspaba las paredes de mi laringe, trague varias veces antes de hablar.

- ¿Donde estamos? - un susurro fue la fuerza que pude usar para hablarle, mientras la miraba confundida, insegura del sitio donde estábamos y un tonto temerosa.

- En el hospital de Forks - apenas murmuro mientras seguía mirándome con preocupación.

Mi madre, fuerte a la hora de dar respuestas en los juzgados sin vacilar, pareció meditar sus palabras, buscando que más decir o quizás pensando en una buena respuesta para mi mente.

Tras unos minutos no hubo palabras, sus caricias en mi frente continuaron con la misma fuerza y dulzura. Su mirar era lleno de calidez y una tranquilidad que hace meses no la veía tener.

Hace solo semanas que llegamos a la ciudad y desde ahí no había tenido tiempo de relajarse, coordinar la mudanza, amueblar la casa y empezar su trabajo en un bufete de abogados a una ciudad cercana de aquí la tenían sin descanso. Aveces la veía llegar tan agotada que apenas probaba bocado para luego caer en cama.

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⏰ Última atualização: Aug 10 ⏰

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