Cuento para hacerte pensar.

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Hubo una vez en que el Amor y el Perdón se quedaron distanciados por causa de un caudaloso río, llamado Rencor. Había sido creado por una gran herida en lo profundo del Corazón.

- Quédate de ese lado, tal vez pueda cruzarlo a nado -dijo el Perdón.

- No, está demasiado embravecido -respondió el Amor parándose al borde de la orilla-. Si llegas a meterte, te ahogarás.

- ¿Y qué hacemos entonces? -preguntó el Perdón en el borde también- Estoy del lado equivocado, y ese es el único camino para llegar al Corazón.

-Lo sé, pero no te preocupes -replicó el Amor caminando por la orilla-. Sigamos por aquí, tal vez encontremos algún puente. No te angusties, llegaremos juntos. Te lo prometo.

Perdón le asintió resoplando con resignación y reanudaron la caminata otra vez.

Estuvieron caminando desde el atardecer hasta el amanecer, pero no encontraron ningún puente por el camino. Todo era árboles, césped, y ese gran y furioso río.

- Es inútil, Amor. Ya estoy harto -protestó el Perdón arrodillándose en el suelo del cansancio-. Caminamos toda la noche y no encontramos nada con lo que pueda cruzar, ¿Qué vamos a hacer ahora?

- Escúchame, Perdón. Sé que estás cansado pero debemos seguir -alentó Amor inclinándose con sus manos sobre sus rodillas-. No encontramos nada todavía, pero si seguimos caminando de seguro...

- ¡No! -interrumpió Perdón apretujando el césped, con ira- ¡Ya basta Amor, deja de insistir! ¡No podre acercarme a ti!

- ¡No hay puentes, no hay otro camino, no hay nadie más que nosotros! ¿¡No te das cuenta de que es imposible!?

Amor se incorporó y quedó mirando a Perdón en silencio. Verlo tan desesperado y angustiado lo hería de una forma inimaginable.

Abrió sus labios para articular más palabras de aliento, pero volvió a cerrarlos apretando los puños. Se dió cuenta de que no importaba lo que él dijera, Perdón ya no tenía fuerzas para seguir avanzando.

Giró su cabeza y comenzó a mirar a su lado del bosque con atención. Luego sonrió y le dijo:

- Tienes razón Perdón. No hay puentes, ni otro camino, y sólo estamos los dos... ¿Sabes lo que significa?

Perdón levantó la vista y le negó con la cabeza.

- Significa que lo haremos nosotros mismos -afirmó Amor estirando sus brazos y sus piernas-. Levántate, yo de mi lado y tú del tuyo. ¡Hagamos el mejor puente que jamás haya existido! ¡Vamos!

Amor se lanzó a correr hacia los árboles riendose a carcajadas.

Al ver la actitud de Amor, Perdón se sintió más animado y se levantó del suelo, para luego dirigirse rumbo a los árboles en su lado del sendero.

Ambos trabajaron incansablemente, tumbando los árboles y dándoles forma con las rocas. Tres días después, el puente de la Unión estaba terminado.

- ¡Victoria Perdón! ¡Lo logramos! -exclamó Amor saltando de alegría en el extremo del puente.

- ¡Sí, al fin podremos llegar al Corazón! -gritó Perdón comenzando a correr por el puente.

Amor no aguantó la emoción y corrió para alcanzarlo también. Ambos se encontraron en el centro y se abrazaron con fuerza sintiendo una alegría y alivio inexplicables.

De pronto el puente bajo sus pies tembló provocando un fuerte estruendo, seguido de un silencio absoluto.

Amor y Perdón se soltaron y miraron hacia abajo. Todo el río había desaparecido, y en su lugar quedó un inmenso y manso camino.

- Mira Amor, el río ya no está. ¿Hicimos todo este trabajo por nada? -resongó Perdón apoyándose sobre la barandilla del puente.

- No Perdón, nuestro trabajo no fue en vano -explicó Amor detrás de él, zamarreandolo de los hombros con sutileza- ¿No lo ves? ¡El río se secó! ¡Y este camino nos lleva directo a él! ¡Vámonos!

Amor lo soltó y se lanzó del puente con rapidez, luego comenzó a correr a toda prisa por el nuevo sendero. Perdón se abalanzó también y lo siguió hasta alcanzarlo.

Unos minutos más tarde, ya estaban llegando a las puertas que conducían a lo profundo del Corazón, pero antes de entrar, Amor se volteó y dijo:

- Oye Perdón... ¿Qué nombre le pondremos?

- ¿Que nombre le pondremos a qué? -respondió Perdón mirándolo extrañado.

- Pues al sendero, nosotros lo hicimos -replicó Amor cruzándose de brazos-. Es justo que le pongamos uno.

- ¿De verdad vas a pensar en eso ahora? -se quejó Perdón poniendo las manos en su cintura con desaprobación- Amor, este no es momento de pensar en un nombre, debemos llenar el Corazón.

- ¿Qué te parece si le ponemos Vida? -consultó mirándolo con una sonrisa pícara.

- Tú tienes un problema con los nombres, ¿Es necesario que le pongas uno a todo? -protestó empujándolo del hombro.

- Sí tengo, y es muy necesario. -aclaró asintiendo suavemente con la cabeza.

Perdón se le quedó mirando con una seria expresión de extrañeza, sin entender.

- Vamos, no seas así, ayúdame a pensar en uno -persuadió dándole una palmadita en el hombro-. Cuando lleguemos a lo profundo, Vida nos preguntará cómo llegamos -soltó una carcajada-. Se va a sorprender.

- Aaah ya... -mencionó Perdón como "dándose cuenta de lo obvio"- Quieres quedar como un héroe frente a Vida.

- Nada que ver, yo sólo quiero ponerle un nombre -dijo Amor mirando alrededor con disimulo-. Le pusimos uno al puente ¿Por qué no vamos a ponerle uno al sendero?

- Aaah, ya... -insistió mirándolo con una sonrisa sarcástica.

- Sí, ¿y bien? ¿Qué nombre se te ocurre? -indagó Amor.

Perdón resopló a modo de protesta silenciosa y se puso a pensar en un nombre. Sabe que cuando Amor decide hacer algo, nada ni nadie puede detenerlo.

Se quedó mirando el suelo pensativo, hasta que una sutil sonrisa se dibujó en sus labios. Cuando Amor la vió, lo sujetó del hombro de inmediato y le dijo:

- ¿Ya tienes uno verdad? Díme.

- Sí, pero no es algo muy wow -respondió-. Te lo digo por si esperabas algo despampanante para sorprender a Vida.

- Ya di, ¿En qué nombre pensaste? -persistió zamarreandolo otra vez.

- Bueno, el puente se llama Unión, así que... ¿El sendero de la Paz? Te dije que no era muy sorprendente.

- Me gusta tu idea, aunque creo que puede mejorar -dedujo Amor- ¿Y que tal Reconciliación? "El sendero de la Reconciliación".

- Sí, que se quede con ese -confirmó Perdón sujetándolo del brazo mientras caminaba hacia adentro-. Ahora lleguemos a lo profundo, ahí le dices a Vida cómo se llama.

Y así el Amor y el Perdón trabajaron juntos para crear la Unión que esfumó el Rencor, avanzando victoriosos por el sendero de la Reconciliación que los guió sin tardar a lo profundo del Corazón. Al cual pudieron llegar para llenar sin flaquear, junto a Vida en su inmensa totalidad. Fin.

El Amor y El Perdónقصص لتهوسّ بها. اكتشف الآن