El calor de marzo tenía una forma particular de colarse por cada rincón del colegio, No importaba que las clases recién comenzaran o que las paredes hubieran sido pintadas durante las vacaciones. Bastaban unos minutos bajo aquel sol para que los alumnos terminaran aflojándose la corbata o abanicándose con cualquier cuaderno que encontraran.
Rodrigo caminaba hacia la entrada principal con la mochila colgada de un hombro y una sensación extraña en el estómago.
"Segundo de secundaria" Sonaba importante, No tanto porque hubiera cambiado algo realmente, sino porque todos parecían convencidos de que sí.
—Este será nuestro año —había dicho Harold por mensaje la noche anterior.
Harold siempre decía cosas así, Si un profesor faltaba, aseguraba que era una señal del destino, si aprobaba un examen, decía que era producto de su inteligencia superior, y si lo desaprobaba, culpaba a una conspiración internacional.
Rodrigo sonrió al recordarlo mientras cruzaba la puerta del colegio.
Los pasillos estaban llenos de alumnos reencontrándose después de las vacaciones.
Abrazos, Gritos, Bromas, Promesas que probablemente durarían menos de una semana, Buscó entre la multitud la figura de su mejor amigo, No tardó en encontrarlo.
Harold estaba apoyado contra una columna, hablando con tanta emoción que parecía estar dando un discurso político.
—¡Rodrigo! —gritó al verlo—. Pensé que habías muerto durante las vacaciones.
—Lo intenté, pero sobreviví.
—Qué mala noticia.
Ambos chocaron los puños, aquella era una tradición que mantenían desde primaria, no recordaban cuándo había empezado, simplemente ocurría.
—¿Listo para otro año de sufrimiento académico? —preguntó Harold.
—No.
—Excelente. Yo tampoco.
Comenzaron a caminar hacia el edificio principal mientras comentaban los rumores sobre los nuevos profesores y los posibles cambios de salón. Fue entonces cuando Rodrigo la vio, no ocurrió como en las películas, no hubo música, no se detuvo el tiempo, ni siquiera estaba seguro de por qué llamó su atención, Simplemente la vio.
Una chica de cabello negro observaba el patio desde cerca de la entrada, parecía buscar algo, O a alguien, Llevaba el mismo uniforme que todos los demás, pero aun así había algo distinto en ella, quizás era la forma en que observaba el lugar, como si estuviera intentando memorizar cada detalle.
Como si aquel colegio le resultara completamente desconocido.
—¿Qué miras? —preguntó Harold.
Rodrigo apartó la vista.
—Nada.
—Mentira.
—No es mentira.
—Acabas de mirar a una chica durante quince segundos seguidos
—Fueron tres.
—Fueron quince.
—Tres.
—Quince.
—Tres.
—Quince.
—Harold.
—Rodrigo.
Ambos se quedaron en silencio unos segundos, luego estallaron en carcajadas.
—Es nueva —dijo Harold finalmente.
—¿Cómo sabes?
—Porque si fuera antigua ya tendría algún grupo alrededor.
Rodrigo volvió a mirar de reojo, ahora había otras dos chicas junto a ella, las tres conversaban mientras observaban el patio, Una de ellas parecía especialmente extrovertida, la otra sonreía constantemente.
La chica de cabello negro, en cambio, hablaba menos, Escuchaba más de lo que hablaba, Y eso llamó la atención de Rodrigo, No porque le gustara.
Todavía no.
Simplemente porque era diferente, la mayoría de personas intentaba destacar, Ella parecía cómoda pasando desapercibida.
—Te apuesto cinco soles a que te gusta —dijo Harold.
—Ni siquiera sé cómo se llama.
—Eso no ha detenido a la humanidad desde el inicio de los tiempos.
Antes de que Rodrigo pudiera responder, el timbre sonó, el primer día acababa de comenzar, Y ninguno de los dos imaginaba que aquella mañana aparentemente normal terminaría ocupando un lugar especial en sus recuerdos..
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¿Nos vemos Mañana?
RomanceMarzo de 2018. Mientras todo el Perú sueña con el Mundial de Rusia, seis estudiantes de segundo de secundaria llegan al colegio convencidos de que será un año como cualquier otro. Rodrigo solo espera sobrevivir a las tareas y pasar desapercibido; Ha...
