Había 40 sobres sobre la mesa.
Algunos estaban impecables. Otros tenían las esquinas dobladas por haber sido abiertos con demasiada prisa. Uno incluso conservaba una pequeña mancha de café.
Los observé durante varios minutos.
Nunca imaginé que una simple carta pudiera cambiar mi vida.
Si alguien me hubiera dicho, semanas atrás, que terminaría buscando a alguien siguiendo pistas escondidas entre hojas de papel, probablemente me habría reído.
Pero aquí estaba.
Con 40 cartas.
Y una última decisión por tomar.
Todo empezó con un sobre blanco que apareció donde menos lo esperaba
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Tus cartas anónimas.
Romance¿Qué harías si una persona desconocida comenzara a escribirte? No sabes quién es. No sabes cómo consiguió tu nombre. No sabes cómo conoce pequeños detalles sobre ti. Solo sabes que cada día aparece una nueva carta. Y todas tienen algo en común: una...
