Ese día era un día importante. Valeria estaba por salir de casa cuando se dio cuenta de que su esposo, Gabriel, seguía ocupado atándose los zapatos.
-No me ganarán, lo juro, Val -murmuró Gabriel-. Sé que primero era la izquierda y ahora aquí y... ¿esto acaso es un nudo marinero? -dijo el hombre, mientras su esposa comenzaba a reír.
Valeria se dio la vuelta y se dejó caer sobre una rodilla. Desde hacía cinco años, desde que se casaron, todo era igual: su esposo torpe y algo tonto. Y eso le encantaba.
-Ya estás grande, mi amor, mírate -le dijo Valeria, dándole un tierno beso mientras terminaba de atarle los zapatos-. Irás a firmar el contrato tú solo, ha sido tu sueño desde adolescente.
Le dio unas palmaditas en la cabeza a su esposo y se levantó, ajustando su reloj.
-Paso por ti a las 20:00. Te amo, mi niño grande.
Valeria salió de casa, dejando a Gabriel solo con el dulce aroma del perfume caro de su esposa.
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Tres cucharadas de cafe
Romance¿Ella enamorada de un hombre como él? Es imposible, como la mujer de acero puro pudo enamorarse de alguien como él, que apenas sabe atarse los zapatos bien. ¡Advertencia!:La historia puede tener errores, aun soy principiante creando historias. Esper...
