Capítulo 1: ACADEMIA ASTERIA

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—¡Como pares el ritmo vas a dar diez vueltas más! —escuchó Ada mientras cruzaba el campo de entrenamiento de los estudiantes en formación.

La voz de Luna atravesaba el campo con la misma facilidad que el viento.

Adara la observó desde la distancia. Era fácil olvidar que apenas rozaba el metro sesenta cuando la veías moverse por el campo. No necesitaba ser la más alta ni la más intimidante para conseguir que todos los alumnos obedecieran. Su largo pelo rubio, con las puntas teñidas de rosa claro, se movía con cada paso mientras revisaba el entrenamiento.

Miró a los alumnos con cierta compasión. A veces tener a Luna como profesora podía convertirse en un verdadero infierno.

Pasó la pulsera por el lector de la manilla de la puerta y esta se abrió con un pequeño destello azul. Entró en la sala de inteligencia de Asteria.

Asteria era el centro donde se formaban aquellos que algún día protegerían el equilibrio del mundo. Durante los primeros años, todos los estudiantes comenzaban en el edificio central, donde aprendían las bases de la magia, la defensa personal y la historia antes de elegir su camino.

Después, aquellos que continuaban su formación elegían una de las cuatro modalidades que rodeaban la academia principal, cada una dedicada a una función diferente dentro de la sociedad mágica.

Adara ya había dejado atrás aquella etapa. Ahora pertenecía a Protección y Estrategia, aunque las paredes del edificio central seguían siendo tan familiares como el primer día.

Buscó con la mirada a su compañero. Lo encontró frente a una de las pantallas de análisis.

Cuando levantó la vista, Adara le sonrió.

El pelo castaño claro de Neo estaba ligeramente despeinado, como si hubiese pasado la mano por él más veces de las necesarias mientras trabajaba. La chaqueta oscura que llevaba encima del uniforme era tan habitual en él que casi parecía formar parte de su identidad.

—Llegas tarde, Adara —dijo él sin apartar la mirada de la información que aparecía frente a él.

—Un minuto —respondió ella, dejando la mochila sobre la mesa—. Ni siquiera cuenta.

Se sentó frente a él encima de la mesa y notó su mirada sobre ella.

Hacerle perder la paciencia era, probablemente, su actividad favorita cuando no estaban en medio de una misión.

—¿Qué tenemos? —preguntó mientras observaba las imágenes proyectadas.

El chico suspiró antes de girar la pantalla hacia ella.

—Esta mañana se hizo pública la falsificación del collar de Kirac. El comandante quiere que encontremos el verdadero y lo pongamos a salvo - Hizo una pausa y tomó un sorbo de su café. —En resumen: alguien ha sustituido una reliquia protegida por una copia y ahora tenemos que descubrir dónde está la original.

Adara se quedó unos segundos en silencio observando las imágenes.

El collar aparecía en varias fotografías oficiales. A simple vista parecía exactamente igual al que había sido expuesto durante años.

Pero algo no encajaba.

Amplió la imagen.

Después otra.

Y otra.

—No es una copia —dijo finalmente.

Su compañero levantó la mirada.

—¿Perdón?

Adara señaló la pantalla.

—La pieza que han presentado como falsa sí es falsa, pero no porque alguien la haya sustituido recientemente.

ASTERIA: Ecos del PasadoStories to obsess over. Discover now