Capítulo 1: el día en el que mis ojos brillaron por ti

15 1 2
                                        

Nunca he creído en eso del amor a primera vista, mucho menos que podría enamorarme de nuevo.

Siempre me pareció una mentira bonita que la gente inventaba para darle sentido a los finales felices. ¿Cómo iba a enamorarte alguien con solo verlo?

¿Cómo podías conocer un corazón detrás de una sonrisa que apenas duraba unos segundos?

Yo no creía en eso.

Y, curiosamente, el día que te conocí tampoco me enamoré de ti.

Pero sí ocurrió algo que jamás había sentido.

Mis ojos brillaron.

Era el primer lunes de el nuevo día de clases. El cielo estaba cubierto por nubes tan blancas que parecía que alguien hubiera derramado pintura sobre ellas. El viento movía mi cabello mientras caminaba con una mochila demasiado pesada para alguien que apenas tenía ganas de empezar un nuevo año.

Siempre he sido una persona que observa más de lo que habla.

Mientras los demás corrían para reencontrarse con sus amigos, yo caminaba despacio, mirando los árboles que rodeaban en lugar, escuchando las conversaciones ajenas y preguntándome si ese año sería diferente.

Spoiler: no esperaba que lo fuera.

Entré al salón unos minutos antes de que llegara la hora de tomar la clase.

Elegí un lugar cerca del pizarron, cerca de la ventana. Desde ahí podía mirar el cielo cuando las clases se volvían aburridas y fingir que estaba prestando atención mientras imaginaba cualquier otra cosa.

Saqué un cuaderno nuevo.

Las hojas aún olían a papel recién comprado.

Siempre me gustó ese olor.

Era como empezar desde cero.

El profesor llegó acompañado de varios alumnos nuevos.

Levanté la vista apenas unos segundos.
Uno por uno fueron diciendo sus nombres.

No recuerdo todos.

De hecho, apenas puedo recordar el mío cuando estoy nerviosa.

Pero sí recuerdo el tuyo.

Porque cuando lo dijiste sentí una extraña necesidad de volver a levantar la cabeza.

No eras la persona más alta.

Ni la más llamativa.

Ni llevabas la ropa más elegante.

Simplemente estabas ahí.

Con esa expresión tranquila que parecía esconder mil pensamientos distintos, ese aroma que podía reconocer facil.

El profesor comenzó a acomodarlos.
Por alguna razón terminaste sentado unos lugares cerca de mi.

Ni siquiera podía verte completamente.

Solo una parte de tu perfil cuando girabas la cabeza.

Y aun así...
No podía dejar de mirar.

No era porque fueras increíblemente atractivo.

Era algo diferente.

Había algo en tu manera de observar el salón.

No buscabas impresionar a nadie.

Parecía que también estabas intentando encontrar tu lugar.

Y, sin saber por qué, eso me hizo sentir menos sola.

AUN TE RECUERDO Stories to obsess over. Discover now