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Comienzo

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 ¡Por fin! El momento que tanto había estado esperando. Fue capaz de sentir el momento exacto en que su ser atravesó el portal, volviéndolo "real", la energía pura con la que estaba hecho su cuerpo se recubrió de materia, tejidos y tejidos se entrelazaron formando su nuevo cuerpo, el que le permitiría vagar a sus anchas a lo largo de ese mundo que muy pronto se convertiría en su nueva conquista.

Su estúpida marioneta por fin había abierto los ojos a sus intensiones y había estado a punto de cerrar el portal y frustrar sus planes. Por suerte había actuado lo suficientemente rápido, siendo capaz de cruzar hacía su dimensión antes de eso. Sin embargo estaba claro que la maquina no estaba completa ya que podía sentir que no había logrado traer consigo todo su poder (ni hablar de sus "amigos"), sin embargo tenía el poder suficiente para hacer al tonto de Ford terminar su proyecto, aquel cerebrito solo necesitaba un poco de "persuasión".

Se enderezó lentamente y miro al rededor de la habitación oscura, iluminada únicamente por la brillante luz azulada que seguía emanando del portal. Buscó a Ford con la mirada y lo encontró a unos metros de él, totalmente paralizado de terror al ver lo que había pasado. Sonrío ampliamente y su rostro adquirió una expresión tan desquiciada como perturbadora que hizo que el miedo de Ford aumentara hasta niveles inhumanamente posibles reflejando la pregunta que no dejaba de retumbar en su ente: ¿Qué es lo que había hecho?

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Stan había perdido la cuenta de las veces que había suspirado a lo largo del camino. Finalmente había llegado a aquel pueblo tan extraño en el que, de acuerdo a lo que sabía, vivía ahora a su hermano. Miró al rededor encontrando solo un bosque cubierto bajo capas y capas de espesa nieve. Se veía tan frío y desolado, nada que ver con el mar cálido y repleto de aventuras con el que tanto habían soñado cuando eran niños. ¿Cómo es que su hermano había terminado ahí? Aunque para ser sinceros él mismo había ido a parar a lugares en los que ni siquiera en sus peores pesadillas habría esperado.

Finalmente estaba frente a la cabaña que indicaba la dirección de la postal que había recibido hacía apenas unos pocos días.

Sintió su corazón acelerarse con cada paso que daba acercándose al lugar. Después de 10 largos años finalmente lo vería de nuevo. Se preguntó, no por primera vez, qué era lo que su hermano quería de él. En la postal no daba muchos detalles, ninguno en realidad, solo le pedía que viniera. ¿Se disculparía? ¿Cómo lo recibiría? ¿Habría un abrazo de reencuentro? ¿O simplemente chocarían los seis como si los años no hubieran pasado? ¿Seguiría enojado con él? Tantas y tantas preguntas que daban vueltas a su cabeza, mareándolo.

Bueno, pronto lo averiguaría. Dudó por un momento frente a la puerta, sintiendo de pronto un extraño escalofrío, casi un mal presentimiento pero lo atribuyó a los nervios que lo hacían sentir que escupiría el corazón por la boca en cualquier momento, se habló a sí mismo tratando de convencerse de que no tenía nada que temer. Pronto vería a su hermano, a su Ford, de nuevo. Suspirando de nueva cuenta se atrevió a llamar a la puerta, su corazón retumbando en su garganta.

La puerta se abrió sin darle tiempo de sentirse realmente listo.

No estaba seguro de qué era lo que había estado esperando pero definitivamente no era eso.

En lugar del familiar rostro de Ford lo que apareció por ella fue un sujeto completamente raro.

Cabello rubio que combinaba con su ropa amarilla, tan brillante como extravagante y completamente fuera de lugar en medio del bosque congelado. Un ojo brillante y risueño lo miraba fijamente mientras que donde debía estar el otro solo había un parche negro.

El sujeto se había recargado contra el marco de la puerta de una manera que a Stan le parecía pretendía ser seductora. Dedicándole una mirada de arriba abajo, su extraña sonrisa pareció ampliarse.

-¿Puedo ayudarte?- Preguntó con una voz extraña, aguda y algo nasal, notó que pretendía ser simpática pero de alguna manera era escalofriante.

Stan simplemente se quedó parado en la puerta sin estar seguro de cómo debía reaccionar.

¿Quién demonios era ese?

Grunkle BillHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora