Los primeros rayos de sol empezaban a caer en la ciudad, en este nuevo día de verano, no hacia mucho que había comenzado, tan solo por una semana se separaba el día de hoy con el solsticio de verano, y el calor veraniego de la mañana se sentía como si fuera uno de Julio, se notaba que era verano.
Álvaro se empezaba a levantar, con el ventilador puesto a media potencia y el pelo completamente despeinado, aun tenia los ojos medio abiertos medio cerrados, había tenido un sueño placido, casi dormía diez horas, se había despertado a las diez y veintitrés, como le gustaba que fueran vacaciones.
Hacia unas cuatro semanas estaba con los exámenes finales, esforzándose por sacar las mejores notas posibles, al igual que sus amigos, teniendo en mente lo que venia después de eso, una tranquilidad absoluta, no iba a tener que aguantar el ruido de la alarma mas.
A la siguiente semana de clases ya no hacia nada, fue por sus amigos, todo por estar un poco mas con ellos antes de que le costase verlos en las vacaciones, algo que siempre pasaba. Y así estuvieron, hasta que llego el viernes y las clases finalmente terminaron, así terminaron segundo de bachillerato.
Desde ahí Álvaro no había hecho gran cosa, cuando no hacia tanto calor, que se daba principalmente a la tarde, a el no le agradaba quedarse mucha tiempo a dentro de casa, se le hacia incomodo quedarse todo el tiempo en un mismo lugar.
Principalmente, al levantarse, antes de jugar hacia su rutina matutina de verano: Desayunaba, se aseaba y ya estaba listo, al rato se conectaba en su ordenador, esperando a que estuvieran sus amigos, mientras el aire del ventilador le daba en todo el cuerpo.
Sus padres no estaban en casa, ellos entraban pronto, pero a la una, la mayoría de días, salían de trabajar, si no era a esa hora terminaba siendo como media hora mas tarde, pero como raro, después llegaban a casa y, entre los tres, preparaban la mesa para comer.
Mientras Álvaro jugaba, ese día, empezó a pensar cuando iba a salir de fiesta, el tenia dieciocho años, los había cumplido hace tres meses, y por eso ya tenia edad para consumir alcohol, todavía no pensaba en conseguir trabajo, solo, cuando comenzaran las clases, empezar la universidad, había terminado con el exámenes de la Pau exitosamente.
Algunas veces, jugando con sus amigos, pensaba cuando iba a acabar, cuando seria su ultima partida con ellos, cuando tendría que terminar de madurar y dejar de jugar y ponerse a trabajar, prefería no pensarlo mientras aun quedara tiempo, le gustaba jugar con ellos, le gustaba pasar tiempo con sus juegos favoritos, echándose risas.
La mañana seguía pasando, dejo un momento el juego al darse cuenta que su cuarto no estaba limpio y ordenado, con la cama deshecha y migas en el suelo, no tardo en levantarse de la silla, sacarse los auriculares, y comenzar a arreglar todo el desorden, no se quejaba al hacerlo, prefería que sus padres estuvieran contentos cuando llegasen, viendo que lo había hecho todo bien.
Y así fue pasando la mañana, sin hacer nada importante a parte de jugar, hasta que llegaron sus padres, nada mas empezaron a entrar por la puerta Álvaro los saludo y en seguida se despidió de sus amigos y apago el ordenador y ayudo a sus padres con la comida.
Al rato ya estaban los tres sentados en la mesa, comiendo tranquilamente y charlando de como les había ido el día a cada uno, aunque ya se imaginaban como había sido la mañana de Álvaro, hasta el mismo sabia lo que pensaban, y estaban en lo correcto.
-La verdad, hoy a sido un día muy cansado -decía su padre, con unos ojos que lentamente caían- que ganas tengo de descansar un poco.
-Y que lo digas, levantarse temprano es muy cansado, que ganas tengo de jubilarme de una vez, pero por ahora nos toca aguantar esto.
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El verano en el que te conoci
RomanceEl verano da inicio, no hay mejor sensación, sobre todo si se junta con el amor, dos cosas que juntas hacen una maravillosa historia, el ir cogidos de la mano en la playa, escuchado las olas del mar, entre otras cosas, aquí ocurre todo eso. Álvaro...
