La luna llena iluminaba el bosque de Chiang Mai como si fuera de día.
Lingling Kwong caminaba sola. Chaqueta negra, botas, y el collar dorado de Alfa que nunca se quitaba. Como líder de la Manada Kwong, patrullar en luna llena era su obligación. El territorio tenía que estar limpio.
El viento helado le trajo un olor.
Dulce. A flores de loto. A sangre.
Lingling frunció el ceño. Ese aroma no era de su gente.
_Kornaphat._
Su mandíbula se tensó. Las Kornaphat y las Kwong se odiaban desde hace 100 años. Su padre murió por culpa de ellos.
Siguió el rastro entre los árboles. Y ahí estaba.
Tirada en la nieve, al lado de un pino.
Una chica. Joven. Como de 22 años. Pelo negro, ropa rasgada, y tres cortes profundos en el costado. La nieve a su alrededor estaba roja.
Temblaba. Inconsciente.
Lingling se acercó. La tocó del cuello. El pulso iba lento.
"Ey" dijo con voz baja y cortante. "¿Me escuchas?"
La chica abrió los ojos con dificultad. Eran color miel. Grandes. Asustados.
Al ver a Lingling, al ver el collar de Alfa, se puso peor.
"Eres... eres de las Kwong" susurró. La voz se le quebraba.
Lingling no contestó. La levantó en brazos. Pesaba muy poco.
"Si te mueres aquí me van a echar la culpa a mí" murmuró solo para ella.
La llevó a su cabaña en el bosque. La única que nadie de la manada usaba.
Le quitó la ropa rota con cuidado. Le lavó las heridas. Le vendó. Le dio antibiótico y la tapó con tres mantas.
Toda la noche la fiebre no bajó.
Lingling se sentó en una silla frente a la chimenea, con una pistola en la pierna. Vigilando.
Cuando el sol salió, la chica abrió los ojos otra vez.
La miró fijo. Y lo primero que hizo fue oler el aire.
Olió a Lingling. A Alfa.
Y se le puso la piel de gallina.
"¿Quién eres?" preguntó Lingling, sirviéndole agua.
La chica bebió despacio. "Orm... me llamo Orm Kornaphat"
El vaso en la mano de Lingling se quebró.
Kornaphat.
Dejó los pedazos en el piso. Se cruzó de brazos. "¿Qué hace una Kornaphat en mi territorio, Orm?"
Orm bajó la mirada. "Cazadores... humanos. Me atacaron. Corrí. Me perdí"
"¿Y tu manada?"
"Me van a matar si vuelvo así. Dirá mi papá que soy débil"
Lingling la observó. Tenía ojeras. Los labios partidos. Y olía increíble. A miel, a lluvia, a paz. Era un olor que le revolvía el estómago a cualquier Alfa.
Un olor peligroso.
"Te quedas 3 días" dijo seca. "Te curas y te vas. Y si te vuelvo a ver por aquí, no respondo".
Orm asintió. "Gracias... Alfa Kwong"
Pasaron los 3 días.
Lingling le llevaba comida. Le cambiaba las vendas. No hablaban mucho.
Pero en las noches, cuando Lingling creía que Orm dormía, la escuchaba tararear. Canciones suaves. Canciones que le recordaban a su mamá.
La última noche, Orm ya podía caminar.
Se paró en la puerta con una mochila prestada. "Me voy. Gracias por no matarme".
Lingling asintió. No dijo nada.
Orm dio dos pasos y se detuvo. Volteó.
Caminó de regreso. Le tomó la mano a Lingling. Una mano grande, llena de cicatrices.
Y le dio un beso en los nudillos. Suave. De agradecimiento.
A Lingling se le aceleró el corazón. Algo que no pasaba desde hace años.
"Cuídate, Alfa" susurró Orm. Y salió corriendo a la nieve.
Lingling se quedó mirando su mano. Todavía olía a Orm.
Dos días después, en la casa grande de los Kwong, Faye le aventó una tablet.
En la pantalla: foto de Orm. Herida. Con el apellido Kornaphat abajo.
"Esta es la que andan buscando" dijo Faye sonriendo. "Si la ves, la matas. ¿Oíste, hermanita?"
Lingling agarró la tablet. Miró la foto. Miró a Orm con los ojos cerrados y vendajes.
"Entendido" dijo con voz de hielo.
Esa noche, sola en su cuarto, Lingling no pudo dormir.
Se llevó la mano a la nariz. Todavía. Todavía olía a miel y a flores.
A Orm.
Y por primera vez en 10 años, una Kwong dudó si obedecer a su manada.
_Nota de autora: Lingling dijo que la mataría si la volvía a ver... pero ¿y si no puede?.
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Alfa & Omega
Fanfiction*SINOPSIS:* En el norte de Tailandia hay 2 manadas que se odian desde hace 100 años. *Manada Kwong*. La más fuerte. Su Alfa es *Lingling Kwong*. 30 años. Fría, letal, con ojos que congelan. Nadie le desobedece. *Manada Kornaphat*. La más libre. Su O...
