La luz del atardecer se filtraba a través de las ventanas de vidrio del comedor principal, tiñendo de naranja y rosa cada superficie.
Mitsuri movía la comida de su plato sin realmente verla, su mente se encontraba perdida en un laberinto de pensamientos que no lograba ordenar.
-¿No tienes hambre?
La voz de Iguro llegó como un susurro desde el otro lado de la mesa. Mitsuri levantó la mirada y se encontró con esos ojos peligrosos, fijos en ella con una intensidad que le provocó un escalofrío en todo el cuerpo.
-Sí, solo...estoy pensando -respondió, forzando una sonrisa que sabía que no convencía a nadie.
Iguro inclinó la cabeza, sus dedos largos y delgados girando la copa de vino entre ellos.
Tenía una forma de mirarla que desarmaba cualquiera de sus defensas.
Como si pudiera ver a través de su piel, de sus huesos, hasta el secreto que latía en lo más profundo de su pecho.
-Has estado muy distraída últimamente -dijo, su tono era suave, casi casual, pero Mitsuri conocía bien a su pareja. No había nada casual en él. - Muy pensativa...¿Ocurre algo que quieras contarme?
Mitsuri sintió el corazón acelerarse, su mano tembló ligeramente mientras llevaba un trozo de pescado a sus labios, masticando lentamente para ganar tiempo ante la pregunta.
-Es...por las misiones que he tenido -murmuró al fin-. Los informes, las reuniones...ya sabes cómo es nuestro trabajo últimamente, todos estamos bajo mucha presión.
-Hmm
Ese sonido...
Ese maldito sonido que Iguro hacía cuando no creía una sola palabra de lo que escuchaba.
Mitsuri lo había oído cientos de veces durante los años que llevaban juntos, y siempre significaba lo mismo : estoy observando, estoy esperando, te daré cuerda para ver hasta dónde llegas.
-El otro día -prosiguió Iguro, dejando la copa en la mesa y entrelazando los dedos -, te vi salir de un pueblo algo lejos de aquí..., no hay oficinas en esa zona, Mitsuri, y tampoco tenías misiones. ¿A qué fuiste?
La pregunta cayó como un látigo.
Mitsuri recordó aquella tarde, había ido a ver a Shinobu, aprovechando que Iguro estaba en una misión.
Fue un descuido, un error estúpido, y ahora él lo había notado.
-Fui a...revisar un informe pendiente -dijo, sintiendo cómo la mentira se atascaba en su garganta -. Uno de los cazadores me pidió que verificara unos datos yo misma.
-¿Un cazador?
-Sí.
Iguro se inclinó ligeramente hacia adelante, sus ojos perforándola.
-¿Y ese cazador tiene nombre?
Mitsuri sintió que el suelo se abría bajo sus pie. Sabía que si mencionaba un nombre falso, Iguro lo buscaría para comprobar que no le estuviera mintiendo.
Era demasiado meticuloso, demasiado cauteloso, pero si decía la verdad, si mencionaba a Shinobu...
-No lo recuerdo -respondió, bajando la mirada -. Fue algo rápido, no le presté atención.
El silencio se alargó, fue denso y pesado.
Iguro no dijo nada durante un largo minuto, simplemente la observaba con esa mirada que todo lo veía.
Mitsuri podía sentir cómo cada uno de sus movimientos, cada respiración, era analizada y archivada mentalmente por él.
Finalmente, Iguro se levantó de la mesa con total normalidad.
BINABASA MO ANG
Querida amante
FanfictionEn el cuerpo de Cazadores hay un sin fin de secretos, entre ellos había uno que comparten las únicas dos mujeres pilares... Shinobu y Mitsuri están envueltas en un secreto tan grande y "oculto" que les atormenta la cabeza a ambas, ambas tienen una r...
