Una capitulo que mas adelnate

6 0 0
                                        

—¿Vamos a dar una vuelta o te da miedo que yo conduzca, tiloncito? —le dijo Alicia guiñándole un ojo mientras caminaban hacia el estacionamiento.
—No me da miedo, Princess —respondió Mateo entre risas, subiéndose al asiento del copiloto del impresionante deportivo de la chica.
Ya en la calle, Mateo estiró la mano hacia la pantalla del estéreo y le subió un poquito a la música. Las primeras notas de Love You Like a Love Song de Selena Gomez comenzaron a sonar en los altavoces.
—¡Oye, qué buen gusto! Jajaja —dijo Alicia, marcando el ritmo con los dedos sobre el volante.
—Jajaja, no sabía que te gustaba Selena Gomez.
—Es una de mis favoritas, sobre todo esa canción. Cuando estaba de moda la pasaban a cada rato en la tele y me ponía a cantar como loca en el taller de mi abuelo.
—¿En serio? —preguntó Mateo, girándose a verla sorprendido.
—¡Sí!
—A ver, quiero escucharte cantar.
—¡Estás loco, no! —se rio ella, sintiendo cómo se le calentaban las mejillas.
—Anda, no seas tímida.
—Mira quién habla de tímido, ¡si te dio un miedo terrible cuando te invité a dar una vuelta en este bello auto!
—¿Cómo no me iba a dar miedo? Si cuando manejas parece que sigues en plena carrera.
—Jajajaja, ¡debiste ver tu cara! —soltó una carcajada Alicia, pero luego miró al cielo a través del parabrisas—. Oh, mira... está empezando a llover. Si se viene muy recio me tendré que estacionar.
—Sí, está bien, con cuidado.
—Sí, tiloncito.
—Alicia, no me digas así —se quejó él, haciendo un berrinche de juego.
—Jajaja, ¿para qué te enojas, bebé? —se burló ella—. Creo que me voy a parar en este puesto, ya empieza a tronar feo.
A los pocos segundos, la tormenta cayó de golpe. Las gotas golpeaban con fuerza el metal del carro y un trueno ensordecedor retumbó justo sobre ellos, iluminando el cielo de blanco. Alicia se quedó en shock, petrificada con las manos sobre el volante; desde pequeña, las tormentas eléctricas le provocaban un pánico paralizante.
Mateo notó de inmediato cómo palidecía. Sin pensarlo dos veces, se quitó el cinturón de seguridad y la envolvió en un abrazo firme y cálido, pegándola a su pecho.
Al sentir el calor de Mateo y el latido constante de su corazón, Alicia volvió en sí. La respiración se le aceleró al notar lo cerca que estaban sus rostros. Mateo la miró a los ojos y, sin romper el contacto visual, se inclinó lentamente hasta que sus labios se encontraron en un beso lleno de ternura, que rápidamente se volvió un poco más intenso al ritmo de las gotas estrellándose en la ventana.
Al separarse despacio, Mateo la tomó suavemente de la barbilla y le sonrió.
—¿Sabías que tienes unos ojitos muy hermosos?
Alicia, sintiendo cómo se le subía el color al rostro tras escuchar semejante piropo, intentó recuperar su postura ruda.
—Eres muy coqueto, ¿eh? Y sí, ya me lo han dicho mucho.
Mateo frunció el ceño de forma juguetona, acercándose de nuevo a su oído.
—Oye, me siento celoso, ¿eh?

Hay papasito / Mateo Chávez La tua prossima ossessione. Scoprilo ora