Pasillo 2: Aula 3°B

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El pasillo 2 era un pasillo de aquel instituto que nadie frecuentaba pues no había nada que investigar. En los buenos tiempos del instituto aquel pasillo llevaba a un pequeño teatro que era usado para eventos del lugar pero debido a un desgraciado accidente que hubo esa zona quedó inutilizable aunque nunca se llegó a prohibir el acceso pues algunos casilleros todavía eran útiles, si es cierto que esos eran escasos y solo destacaba uno, el 471, aunque eso solo era para dos personas.

Marcos se despertó, el sol golpeaba su piel morena atravesando la ventana abierta y el viento dirigía su pelo sin movimiento fijo hacia donde fuera, todo eso solo significaba algo, que tenía que empezar su rutina.
Levantó las sábanas de su cuerpo y enderezándose poco a poco lo primero que notó fue un mareo que le dificultaba levantarse, así que se tomó su tiempo sentado hasta que recuperó el norte y se puso a prepararse; se puso algo básico, sus nikes tech, unos pantalones cortos ya que hoy tenía educación física y la ola de calor en España parecía no bajar. De arriba una camiseta blanca básica para complementar el conjunto y salió de su habitación para encontrarse que no había nadie más que él, no era algo raro pero a veces pensaba si estos días fueran diferentes con una persona más dentro de esta casa.

Cuando llegó la hora salió de su vivienda dispuesto a recorrer el mismo camino de siempre, sus pensamientos eran variados; desde como sus notas parecían mejorar, incluso su inspiración a probar nuevas cosas era más fuerte lo cual llevaba a una motivación que nunca antes sintió, hasta como su vida social se había esfumado pues el grupo de amigos en el que más confiaba había desaparecido, y todo por una tonta pelea, pero no pasaba nada pues tenía a más gente, o eso era lo que quería pensar.

No tardó en llegar a las puertas del centro donde estudiaba, el cual estaba abarrotado de gente. No le dió mucha importancia y simplemente entró, total era un instituto, no había nada más que esperarse. El ruido de la mañana lo ensordecia a pesar de la costumbre y para librarse de ellos simplemente fue a hablar con un grupo que vió por ahí.

—Total, que me enteré que los hippies se echan polvos entre ellos—

Eran tres personas, dos chicos y una chica, el que hablaba era un amigo que no hablaba con él desde hace tiempo pero nunca se habían dejado de llevar bien, siempre fue una persona bastante curiosa si se puede decir así.

—Pero, ¿Qué coño es echarse un polvo?—siguió la conversación otra amiga, Natalia, se podría decir que era la más normal dentro de lo que cabía—¿Un porro no?
—Mira déjalo—Entre risas se escuchó la respuesta de María que no hablaba mucho, simplemente escuchaba las opiniones de los demás para ver si alguno decía algo absurdo y mofarse de él o ella.
—Estoy flipando, son las 8 de la mañana y ya estáis así—hablé
—Ostia, Marcos, ¿Cómo estás?—preguntó Leo
—Normal, como siempre—
—¿Has estudiado para el exámen de historia?—Me interrogó Natalia, parecía que hoy iba a ser un día de preguntas insaciables, ¿pero hoy exámen?, ¿Un día antes del puente?
—Será coña—Dije ingenuo
—Si tú lo dices—
Siempre pensé que era ateo. Hasta ahora.

Tuve que subir una infinidad de escaleras para llegar a mí clase, 3°B ya que era en la última planta y para hacerlo peor, con el exámen en mente el agotamiento me mataba aún más. Llegué y dejé mi mochila en el suelo al lado de la patilla de la mesa mientras el ruido de las mesas y sillas para estar en filas individuales inundaba la sala. Esperando ya sentado con mi bolígrafo y tipex en la mesa la ansiedad recorría mi cuerpo, ni si quiera sabía de qué era el tema, lo único que recordaba eran partes aleatorias del imperio romano o del rey de los húngaros, Atila, pero conociéndome seguro que eso era del tema pasado, o incluso dos temas diferentes.

Justo antes de que el profesor repartiera las hojas en blanco junto a las preguntas un niño entró a clase, ni siquiera me acordaba de que él estaba en mi curso, nunca me terminó de caer la verdad, era Catalán y para que mentir, la mayoría de Catalanes me parecían unos subnormales, aunque también era cierto que nunca había interactuado con él, ni si quiera me acordaba de su nombre para rematar así que solo lo ignoré mientras tomaba sitio. El alivio de estar concentrado solo en aquel muchacho desapareció cuando ví la hoja en blanco con preguntas a su lado.

El timbre sonó y entregué todo, nunca había hecho un exámen tan mierda como ese y esperaba con ganas mi suspenso, me tocaba tecnología así que cogí mi mochila y salí de la clase parándome en el segundo pasillo, se me había olvidado, los casilleros, siempre hablaban de uno específico, el 471, miré uno por uno mientras andaba hasta que lo encontré, ni si quiera sabía porque buscaba ahí, no es como si me interesara mucho, pero, a lo mejor si, porque aquella carta llamó mi atención a penas la ví, una pena inundaba mi cuerpo, a lo mejor no era para mí y solo fantaseaba con la realidad de otra persona, así que para saciar mi curiosidad la abrí.

"Pude notar que te encontrabas mal ¿Me darías el permiso de preguntar por qué?
Siempre noté que eras una persona interesante, llena de vida, y yo quiero compartir eso contigo, quiero ser feliz por lo que te apasiona como si fuera mi vida también, quiero ser parte de tu felicidad.
Responde cuando puedas Marcos"

Así que esta era la pregunta insaciable a la que me refería esta mañana.

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⏰ Last updated: Aug 13 ⏰

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