Draco

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Era una calurosa mañana de mayo,en la estación de Shemu,la recolección del grano. El cielo estaba despejado y el sol del atardecer alcanzaba su cénit,provocando el origen de ese calor.

El aire era húmedo y casi irrespirable,mas en el barrio obrero ya rondaban las personas para trabajar,comprar pan y pescado,alfarería,joyería,o simplemente dar un paseo.

En cambio,Draco sabía la mala idea que era salir a las calles de Kemet-la Tierra Negra-en estos momentos.Eso,sin contar con la larga cabellera roja que portaba,que aumentaría esa sensación de bochorno-algo por lo que no quería pasar.

En aquellos días en los que no tenía quehaceres que le obligaban a salir,el pelirrojo se pasaba el día en su habitación,tocando su laúd antiguo,el de toda la vida.

No obstante,recibía quejas y burlas cariñosas de su familia,en especial de sus hermanos mayores,que se referían a él como 'un dragón que no salía de su caverna'.

Draco intentaba ignorarlo,mas sabía que tenían un toque de razón; no salía mucho,ni para dar un paseo por el mercado,ni para beber en las casas de cerveza.

Tampoco era un gran aficionado a escuchar a hombres hablar de sus penas sobre divorcios o desamores,que eran bastante comunes,pues las mujeres de Kemet tenían la libertad de poder divorciarse.

Esa mañana,el joven pensaba dedicarse a lo mismo,apoyando su espalda en la pared donde estaba su camastro.

Sobre su regazo se situaba el instrumento,y tocaba las cuerdas con un pequeño trozo de madera que cambiaba ocasionalmente,tras su desgaste,pues las cuerdas eran duras al estar hechas de cátgut,fibras intestinales de algunos ovinos.

A causa de la dureza de estas,las manos y dedos de Draco estaban tonificadas(y un tanto callosas),igual que sus brazos,ya que las cajas de heno que repartía al pueblo eran bastante pesadas.

Sin embargo,una hora después de empezar a hacer sonar el instrumento,su hermano Damián,el de más edad entre todos,se asomó a su puerta.

"Draco," empezó el mayor "Mamá dice que te toca ir a repartir el grano a la panadería."

El mencionado inmediatamente se alteró,buscando protestas.

"¡¿Eh?! ¿Y por qué yo? ¿No podéis ir vosotros?"

Su hermano meramente suspiró.

"Dorian y Dexter están con papá cosechando,y yo voy a visitar al sunu otra vez."

Al médico de la villa,pues el hombre tenía problemas con el corazón.

"Te toca a tí hoy,Draco. A ver si aprovechas y sales a tomar un poco de aire."

Dijo sin más,y antes de que el menor pudiese protestar,ya se había marchado.

El pelirrojo se quejó,llevándose las manos al rostro.

"Genial."

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Caminó hacia la tahona con una gran caja de madera rellena de trigo,observando las calles en donde se crió desde muy pequeño.

Pasó por el mercadillo, donde vendían colgantes,joyas,amuletos de protección, botijos...

Nunca entendería cómo la gente no se harta de comprar excesivos accesorios. Él se acostumbraba con su usej,su collar hecho de finas cuencas de color turquesa y carmesí.

Logró ver en la distancia la panadería,donde sus amigos de la infancia,Lumi y Chester,se encontraban afuera de la tienda,simplemente charlando.

La familia de Lumi,igual que la de Draco,era de origen celta. Ambas familias se conocían por haber migrado desde el mismo sitio hasta Kemet,donde juntaban a sus hijos diariamente.

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