Después de tanto revolver entre los sacos de cereal, se hicieron evidentes la vía de acceso y los sitios por donde se movían las ratas. Allí serían ubicados cebos y trampas. Era imperioso combatirlas. Hambrientas, se movían en grupos y además de las semillas ingeridas y contaminadas, el nivel de destrozo generado en los contenedores para su liberación era tan importante, que se ponían en riesgo la supervivencia familiar y la siembra futura y el costo de reposición de los sacos, escalaba de manera considerable. Ello podría convertirse hasta un imposible de solventar en su totalidad, consecuencia del presupuesto siempre ajustado del campesino.
La plaga es algo esperable al concluir la zafra e ingresar en el ciclo natural de frío acentuado y humedad elevada. Si el rinde no ha sido generoso, la cantidad de granos remanentes en el campo disminuye y el objeto de interés de los roedores, se desplaza a los depósitos. Pero considerar su presencia de antemano, no significa conseguir neutralizar la llegada. Hábiles, escurridizas y acicateadas por el instinto de querer saciar el voraz apetito, se aprovechan de cuanta oportunidad disponen para acceder y abalanzarse sobre las sacas. Bastan unas horas de descuido, para que el sitio se transforme en un verdadero pandemónium. Un hecho biológico nada alentador, tiene por protagonista a la capacidad reproductiva y su variabilidad, según la menor o mayor abundancia alimenticia. En el último caso, se incrementará casi exponencialmente y en un lapso efímero de tiempo, la opción efectiva contra la infestación puede quedar reducida a la quema completa de las instalaciones.
Sin embargo, toda la osadía y el empeño se esfuman cuando las cosas no resultan como estaban previstas. Una cacería que cumple su cometido, por ejemplo, quiebra la sensación de resguardo que otorga el gran número. Los individuos más estimulados, insistirán con lo suyo sin importar las consecuencias pero la fuga en masa de los pusilánimes, es la reacción probable. Se buscarán rutas alternativas, cubiertas con disimulo, para favorecer la circulación. El dueño de casa, conocedor de tales argucias, no escatimará esfuerzos para su hallazgo y frente al éxito, aplastará sin reparos a cabecillas y esbirros. Lo aprendido no debe cundir entre los demás individuos jóvenes y adultos ignorantes.
Los humanos con espíritu de rata cobarde, se movían desde hacía tiempo, en la consolidación de una alternativa de escape. Al igual que los fieros dientones, solo algunos permanecían cohesionados e intentaban llevar la empresa en conjunto. El resto, se encontraba en la suya. El régimen que otorgaba todo el sustento estaba hecho añicos; los sueños de expansión y permanencia se habían volatilizado. El maníaco dictador que era su estandarte, se hallaba reducido a uno de los más nefastos recuerdos. Así como el líder, que había decidido volarse la cabeza para eludir responsabilidades, burlas y el no transformarse en el trofeo de los vencedores, ciertos fanáticos reprodujeron sus últimos pasos. Otros comenzaron a caer en la cárcel. El nivel de demencia explícito en la mayoría de las actuaciones, impide suponer una instancia diferente a un juicio sumario y la inmediata ejecución como veredicto. Solo en circunstancias precisas, aguardan las rejas hasta el final de sus vidas. Pero ciertas ratas son incapaces de soportar lo uno y lo otro. En el escenario actual, los ideales y las convicciones mutan y la dignidad se evapora.
Cuando el desenlace se hizo evidente, las redes de contacto y la desviación de recursos para garantizar la ejecución, se pusieron en marcha. Nuevos destinos bajo nuevas personalidades, formaban parte de la estrategia. Con la rendición efectivamente plasmada, se dio luz verde a las tramas ideadas para la evacuación. Actores religiosos, políticos, militares y organizaciones benéficas internacionales que otorgarían cobijo, constituían nodos activos en estas telarañas de salvataje.
Camino, ruta, sendero, huella o el sinónimo que se quiera emplear, en definitiva apuntan a lo mismo. Espacio por donde seres miserables de dos o cuatro patas, blandiendo una ausencia total de escrúpulos, intentan desaparecer ante momentos de adversidad.
BẠN ĐANG ĐỌC
El sendero de las ratas
Tiểu thuyết Lịch sửCamino, ruta, sendero, huella o el sinónimo que se quiera emplear, en definitiva apuntan lo mismo. Espacio por donde seres miserables de dos o cuatro patas, blandiendo una ausencia total de escrúpulos, intentan desaparecer ante momentos de adversida...
