Muchas gracias por todo el apoyo a los tiburoncitos y a todos mis fics en general, los amo.
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Los hermanos Torres tenían un terrible problema, uno que empezaba con "Adara" y terminaba con "tiene que irse a la escuela".
Era una situación de vida o muerte que ellos siendo simples niños no podían evitar, el "pre-jardín" era el grado más pequeño que ellos conocían. Ya que la guardería no era opción, pero Adara apenas cumplió tres años. Era imposible que ellos pudieran soltarla como si nada a ese terrorífico mundo de otros niños ajenos.
-¿Puede no ir mañana a su escuela? -es Lucas quien pregunta, se acerca a su papi que está revisando sus cuadernos después de que hayan terminado los deberes. Hace esos ojitos que bien sabe pueden convencer a todo el mundo, por ejemplo al tío Gavi le convenció para que le compre la PS5.
-Tiene que ir, bebé. No podemos encerrarla aquí eternamente.
-Todas mis opciones han desaparecido. -Diego se tumba en el piso sobre la alfombra, estaba pensando en mandar a construir un bunker subterráneo y esconder a Adara de todo el mundo ahí. La pequeña era muy pequeña, apenas hablaba bien, ¿cómo podrían mandarla a la escuela?
-¿Papi?... -la pequeña entra con pasitos torpes agarrada de la mano de Ángel, quien era el que menos drama había montado por el tema de que Adara vaya a la escuela. Ángel por más que era callado, siempre estaba más pendiente de su hermanita.
-Chicos, así como ustedes empezaron a asistir a temprana edad a la escuela, Adara también debe hacerlo. Además, como estará en etapa de adaptación. Solo estará una hora ahí.
Pedri explica, pero la tristeza es evidente en los cachorros. Cuando llega la noche y a la mañana siguiente Adara debe empezar la escuela, Pedri los manda a dormir temprano.
O eso es lo que los adultos piensan.
-¿Qué pasa si Adara tiene frío en la escuela? -pregunta Diego, se levanta de la cama y camina sigilosamente hasta entrar en la habitación donde duerme su hermana. Recoge una de las pequeñas mangas que suele usar la cachorra y la dobla cuidadosamente antes de meterla en la mochila.
Regresa a su cama seguro de que ya no le faltará nada mañana.
-¿Si le da hambre en la escuela?
Ángel se levanta con sigilo, con pasos demasiados suaves baja hasta la cocina. Tenían un estante lleno de snack para ellos, entonces si le pone a Adara unas galletas estaría bien. Recoge dos paquetes pequeños y sube nuevamente a donde estaba la mochila de Adara.
Y lo coloca ahí de forma que no ocupe mucho espacio, regresa a su cama sin causar ni un otro ruido.
-¿Y si tiene miedo? -esta vez es Lucas quien abandona su cama, rebusca en su propio armario y saca su peluche más valioso. El dinosaurio que le acompañaba a dormir en las noches cuando aún ni tenía un Pepi al que molestar si no podía dormir.
Sale de la habitación y entra al salón de estudio que tenían. Lo pone dentro de la mochila de Adara y lo deja así.
Incluso Ferrán se levanta, toma algunos colores extra, pone nuevos crayones y un cuadernito más por si le es necesario.
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Pedri se levanta un poco antes que los Torres esa mañana, no es que fuese necesario, simplemente quería tener todo listo para llevar a Adara al jardín y después ir a su trabajo. Ese día Ferran se encargaría de cuidar a los niños que tenían día libre en la escuela ese día. Cuando entra al salón de estudio que tienen sus niños sus ojos se fijan en la pequeña mochila rosada repleta de cosas.
