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La Emboscada en el Puerto

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El muelle de Londres amaneció envuelto en una neblina densa, fría y casi asfixiante. En un rincón del puerto, alejados por un momento del bullicio de los barcos y las cajas de carga, Jude Bellingham y Harry Kane compartían una taza de té caliente para combatir el gélido ambiente.

El silencio del mar le trajo a Jude un amargo recuerdo. Su mente viajó semanas atrás, a los majestuosos pasillos de la Corte Real, cuando las trompetas resonaron para dar un anuncio que heló la sangre de todos los presentes: el Reino de Inglaterra estaba oficialmente en guerra con el Norte. Recordó las palabras del Rey al explicar que había invitado cordialmente al temible líder nórdico a su castillo, con la intención de firmar un tratado de paz y una alianza próspera. Sin embargo, aquel alfa norteño rechazó la oferta de inmediato y, furioso por lo que consideró un insulto a su soberanía, declaró la guerra antes de retirarse a sus tierras.

En aquel momento en la corte, Jude no había logrado verle el rostro.

-Esta tensa calma con los nórdicos me da mala espina, Harry -comentó Jude, ajustándose la gorra de paño mientras regresaba al presente y miraba el mar gris-. Llevamos meses en vilo por esa declaración de guerra. Si esa batalla estalla aquí, la ciudad va a sufrir mucho. Por cierto... el día que el líder vino a la corte, yo no pude verlo. ¿Tú lograste ver cómo era?

Harry le dio un sorbo a su taza y asintió con seriedad.
-Sí, lo vi de lejos. Es un tipo ridículamente alto, de piel pálida, mirada seria y amenazante... vestía completamente con pieles de animales salvajes. No parecía alguien con quien se pueda razonar fácil. Pero no te preocupes, Jude. El puerto está bien vigilado. David Beckham colocó a los mejores hombres en la costa, y Bukayo Saka, Declan Rice y Phil Foden acaban de reforzar la retaguardia junto a Conor Gallagher y Trent Alexander-Arnold. No hay forma de que nos tomen desprevenidos. Nada malo va a pasar.

No terminó de hablar cuando el sonido ensordecedor de los cuernos de bronce de las torres de guardia retumbó por todo el litoral, anunciando la amenaza inminente.

Tanto Jude como Harry voltearon hacia el muelle de golpe. A través de la espesa cortina de neblina, una silueta gigantesca y siniestra comenzó a tomar forma. El agua del Támesis parecía vibrar. Era el drakker vikingo, cuya proa tallada con la figura de un dragón emergía lentamente, provocando un escalofrío helado a cualquiera que lo mirara.

A medida que la embarcación se detallaba entre la niebla, en la parte más alta se distinguió a la figura que la lideraba.

Harry abrió los ojos lleno de asombro y susurró tenso:
-Es él... Es el líder del Norte.

Jude fijó la vista en la imponente figura de Erling Haaland, el alfa nórdico de larga cabellera rubia y armadura de pieles. En ese preciso instante, a pesar de la distancia y la niebla, ambos cruzaron miradas.

El contacto visual fue instantáneo. Jude sintió una sacudida eléctrica recorriendo su espina dorsal, un escalofrío profundo que hizo reaccionar a su omega de una forma extraña e inexplicable, como si una corriente invisible lo hubiera encadenado a ese alfa.

-¡A sus puestos! ¡Prepárense para la batalla! -gritó Harry, sacando a Jude del trance.

En un abrir y cerrar de ojos, el puerto se convirtió en un nido de caos. La gente corría aterrorizada para resguardarse. Los caballeros ingleses, al no haber tenido tiempo de colocarse sus pesadas armaduras de combate, tuvieron que reaccionar como pudieron, desenfundando apresuradamente sus espadas y sujetando los escudos de madera que tenían a la mano. Saka, Foden, Rice, Gallagher y Alexander-Arnold corrieron al frente con el corazón en la garganta para intentar formar una línea defensiva.

Con un golpe sordo y violento, el drakker encalló contra las maderas del muelle. Los guerreros vikingos saltaron a tierra firme pisando las tablas con una ferocidad salvaje, haciendo retumbar el suelo. La lucha estalló en un choque encarnizado de acero. Sin embargo, había algo inusual en el ataque: aunque los vikingos golpeaban con una fuerza descomunal y empujaban a los caballeros ingleses con sus escudos, no buscaban asestar estocadas mortales. Parecían estar abriendo paso, despejando el terreno con un objetivo muy específico.

Jude intentó mantenerse al lado de Harry para defenderse con una pequeña daga, pero la marea de combatientes los separó. Entre el humo, el polvo y el caos, Erling Haaland avanzó con pasos firmes e implacables. Sus ojos azules volvieron a fijarse con precisión quirúrgica en Jude. El dulce e inconfundible aroma a vainilla y lavanda del omega penetró en el instinto del alfa vikingo, haciendo rugir a su bestia interior.

Avanzando con una rapidez felina, Erling esquivó con destreza las estocadas desesperadas de Rice y Alexander-Arnold. En segundos, acortó la distancia con Jude.

Antes de que el joven omega pudiera reaccionar, los enormes y cálidos brazos del alfa se envolvieron con firmeza alrededor de su cintura, pegándolo contra su pecho protegido por pieles. El aroma dominante de pino y tormenta del alfa envolvió los sentidos de Jude, haciendo que su parte omega se estremeciera de nuevo, debilitando por completo sus fuerzas.

Antes de que pudiera comprender lo que pasaba, Erling lo levantó en el aire con absoluta facilidad y lo cargó con un brazo, sujetándolo con recelo mientras daba media vuelta hacia el barco.

Jude, paralizado por el miedo y la confusión, intentó zafarse del agarre, pero la fuerza del líder del Norte era invencible.

A lo lejos, Harry Kane logró liberarse de dos vikingos y presenció la escena con horror:
-¡Se llevan a Jude! ¡Deténganlos! ¡Intenten frenarlos!

Saka, Foden y Rice corrieron con todas las fuerzas que les quedaban hacia la pasarela del drakker para cortarles el paso. Pero al darse cuenta de que su líder ya tenía en sus brazos lo que realmente había venido a buscar, los guerreros nórdicos formaron al instante un muro de escudos inquebrantable, bloqueando con violencia cada intento de los caballeros ingleses por avanzar.

Erling pisó la cubierta de su barco con su valioso tesoro a salvo. A una orden suya, los remos nórdicos se impulsaron en el agua con fuerza, haciendo que la embarcación diera la vuelta y comenzara a alejarse velozmente, tragada de nuevo por la densa neblina del mar.

En el muelle, los caballeros de Inglaterra cayeron de rodillas o se apoyaron en sus espadas, exhaustos, heridos y respirando de forma agitada mientras veían perderse la embarcación.

-¡Maldición! -exclamó Rice, golpeando una caja de madera con frustración y limpiándose la sangre de la mejilla-. Lo tomaron como rehén...

-Tenemos que armar un plan de rescate de inmediato -añadió Harry, mirando hacia el horizonte gris con el pánico reflejado en los ojos-. No sabemos qué pretende ese vikingo... y no podemos dejar que le hagan daño.

Holaaaaaaaaaa espero que estén bien 🥰, espero que les haya gustado el primer capítulo ya que este es mi primer fanfic y bueno también la primera vez que escribo por wattpad 😅, espero que la disfruten ya que la hice con mucho cariño 😊

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