(Oscar POV)
Oscar estaba nervioso, sus manos sudaban y con cada paso que daba su corazón latía más fuerte. Se decía a sí mismo que tenía que calmarse, no le importaba tanto la reunión con su nuevo equipo ni tampoco la nueva etapa que iniciaba como piloto titular de Fórmula 1. Estaba nervioso de verlo a él específicamente, aunque no era la primera vez que se veían sentía morirse de los nervios, pero lo ocultaba perfectamente bajo su capa de frialdad.
Desde niño su sueño siempre había sido el mismo: ser piloto de Fórmula 1 y lograr ser campeón mundial. Desde pequeño estaba enfocado solamente en ganar en todas las categorías, tenía un don natural, un talento nato para conducir y, siendo honestos, él pensaba que su único amor serían los autos hasta que conoció a un piloto joven de una categoría mayor que la suya: Lando Norris.
La mayoría de los chicos que iniciaban su carrera en el automovilismo siempre se encontraban en los eventos de categorías inferiores. Oscar apreciaba al joven británico de lejos, lo veía reír con sus amigos y solo podía pensar en lo hermoso y lindo que se veía. Quería acercarse a hablarle e intentar ser su amigo, pero no se lo permitía. Él estaba en una categoría inferior y Lando, aunque desde joven, parecía ser inalcanzable para él.
Durante años, cada vez que se encontraban en fines de semana de carrera donde coincidían Fórmula 3 y Fórmula 2, solo se saludaban ocasionalmente. Oscar solía ver todas las carreras de Lando en secreto. Nadie podía saber que aquel joven australiano de carácter frío y reservado admiraba tanto a la nueva joya británica.
Pensó que todo seguiría normal, hasta que subió a Fórmula 1 como reserva de Alpine. Había logrado ser campeón en las categorías inferiores y ahora estaba muy cerca de ser titular en el deporte de sus sueños. Solía estar en cada fin de semana de carrera, observando desde lejos a Lando, mientras él parecía estar luchando cada carrera con un auto de tabla media. Oscar sabía que Lando estaba dando resultados cada vez mejores. Hablaban de vez en cuando, pero siempre Oscar se mostraba ante todos como alguien tranquilo y reservado, aunque por dentro su corazón estuviera latiendo más rápido que los autos que soñaba con conducir.
Pero todo cambió cuando, a finales de 2022, Fernando Alonso decidió irse para Aston Martin para reemplazar al gran campeón Sebastian Vettel. El equipo había decidido que su alineación para 2023 sería Esteban Ocon y el joven campeón de Fórmula 2, Oscar Piastri, pero esos planes cambiarían por el interés de McLaren en el australiano.
Oscar no podía creer cuando Mark Webber le dio la noticia: McLaren lo quería a largo plazo como piloto principal. Habían seguido de cerca su trayectoria en las categorías inferiores. Según Mark, Zak Brown, CEO de McLaren, estaba convencido de que Oscar algún día sería campeón del mundo y, en un momento donde el equipo estaba empezando a resurgir de las cenizas, querían a los mejores.
Sería compañero del hombre que había amado durante toda su vida. Al principio pensó en negarse. ¿Cómo se suponía que lograría ocultar sus sentimientos teniendo a Lando tan cerca? Una cosa era hablar de vez en cuando, otra muy distinta era estar trabajando con él casi todas las semanas. Lando era conocido por ser un playboy completo, por su casa desfilaban las mejores modelos cada día que tenía libre. Él sabía que era totalmente imposible que Lando correspondiera a sus sentimientos y por eso los había ocultado.
Al final, gracias al apoyo de Mark, su madre, sus hermanas y su mejor amiga Lily, firmó con McLaren. La noticia fue un caos. Alpine quiso dejarlo mal parado, como si fuera un traidor, pero McLaren lo defendió y al final todos terminaron burlándose de su equipo anterior.
Ahora, mientras caminaba por la fábrica de McLaren junto a Tom, su nuevo ingeniero, se decía una y mil veces que debía calmarse. Tendría su primera reunión con todo el equipo de McLaren y claro que eso incluía a Lando. Ya había practicado cientos de veces, debía asegurarse de que, por ningún motivo, alguien pudiera descubrir su gran secreto.
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The Papaya Thread
FanfictionEn la cultura japonesa existe una leyenda sobre el hilo rojo del destino: un lazo invisible que une a dos personas destinadas a encontrarse, sin importar el tiempo, la distancia o las circunstancias. Oscar Piastri siempre creyó que su destino estaba...
