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Ligero

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Entre tus ropas yo me quedo envuelto. 

Entre tus cabellos yo me ahogo.

 Entre tus pechos yo me escondo.

 Entre tu presencia y la mía, yo me sientoligero. 


 Soñé por un momento que era ligero. 

Ligero cuando me dejo morir en tu brazos. 

Ligero cuando tus muslos reciben mi nunca sin quejas. 

Ligero como un pájaro que se deja guiar por la brisa. 


 Desperté ligero. 

Desperté con un pensamiento ligero.

 Desperté con un sentir ligero. 

Desperté ligero. 


 Cada tacto tuyo me vuelve de tu propiedad. 

Cada rose tuyo hace que mi suspiro sea ligero. 

Cada centímetro de tu cuerpo me hace sentir ligero.


 Tu me haces ligero. 

Tu me volviste ligero. 

Tu me moldeas. 

Tu me conviertes en ligero.


***

Ese suponía que era el poema que Shikiya Yumeko tuvo que haber leído. No sé qué me impulso a hacerlo o bueno, mejor dicho ¿qué me hizo tomar el valor para realizarlo?

Y si les dijera que todo fue por un sueño, donde las sabanas de mi habitación imitaban la falsa sensación del rubio y largo cabello de esta mujer cuya existencia era como un imán, mi mente era otro de los metales que se pegaban sin objeción alguna. 

El frió de aquella noche aún lo recuerdo, la almohada por un momento me dejo sin aliento y me sentí como el aire, libre, sin dirección hasta que sus ojos se volvieron las estrellas y su sonrisa la luna.

Y así fue como comencé a sentirme ligero, mi colchón ahora era como un profundo lago donde no importa si me ahogo si eso significa que finalmente podría conocer qué hay más allá.

Entonces desperté, no había sudor ni una sensación de espanto, sino...una nostalgia que me había atravesado mi corazón. Un nudo en mi garganta se convertía poco a poco en una cuerda y entonces mis manos me guiaron a mi escritorio.

Mis ojos eran los supervisores de que cada palabra en aquel poema fuera congruente, que diera a entender el por qué Shikiya Yumeko me hacía sentir ligero.

***

Y entonces como si ella ya supiera que yo fui el responsable, no tardo ni unos minutos en encontrarme con su apagada mirada que solamente me indicaba que había más por conocer de ella.

Su paso lento, sus mejillas teñidas de rosa y aquellos mechones que parecieran guiar al aire por dónde ir.

"Nukumizo ¿tu hiciste este poema para mí -dijo con aquel tono lento- Sí es así, tengamos una cita -entonces mi cara era una incendió, donde por un momento pensé que podría pasar de un tono rojo a uno anaranjado- ¿Te parece bien el viernes? - me preguntó con lenta voz que podría compararse al hechizo de alguna bruja-" 

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⏰ Last updated: Jul 28 ⏰

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