El primer día siempre era igual: pasillos llenos, voces por todas partes y la sensación de que nadie conocía realmente a nadie.
Sunoo caminaba con los audífonos puestos, intentando ignorar el caos mientras buscaba su salón. Al abrir la puerta, todos ya parecían haber encontrado su lugar... excepto un asiento.
Junto a la ventana. El primer día siempre era igual: pasillos llenos, voces por todas partes y la sensación de que nadie conocía realmente a nadie.
-¿Está ocupado? —preguntó en voz baja.
El chico estaba al lado de la venta con el cabello un poco despeinado y una chaqueta un poco desacomodada .
-No.
Fue una respuesta corta, casi indiferente.
Sunoo sonrió por educación y dejó su mochila sobre la silla. No sabía que aquel chico silencioso, llamado Ni-ki, terminaría cambiando por completo su vida.
Y Ni-ki tampoco imaginaba que el chico de la sonrisa brillante sería la única persona capaz de romper el muro que llevaba años construyendo.
Después de sentarse junto a Ni-ki, Sunoo intenta romper el silencio.
—Hola, soy Sunoo.
Ni-ki solo asintió con la cabeza.
—Ni-ki.
La conversación termina ahí, lo que hace que Sunoo piense que es alguien muy frío.
Lo que nadie sabía era que Ni-ki no era tan arrogante como aparentaba. Tenía fama de ser un rompecorazones y una mala influencia, pero escondía un lado que casi nadie conocía.
Durante su clase el profesor les comentó que tenían que hacerlo en pareja . Niki siendo el más popular y mejor de la clase obviamente lo iba hacer con sus amigos pero lastimosamente ya solo quedaba el .
Sunno como buen compañero lo intentó convencer de trabajar juntos como ya no había más personas a Niki no le quedó otra opción más que aceptar.
Apenas sonó el timbre, varias chicas se acercaron al escritorio de Ni-ki.
—¿Vas a venir a la fiesta esta noche?
—Ni-ki, ¿ya viste el regalo que te dejé?
—¿Podemos salir después de clases?
Él solo sonrió de lado, respondió un par de bromas y volvió a mirar al frente como si nada.
Sunno un poco celoso aunque no sabía porque se preguntaba: ¿Qué tiene de especial este chico para que todas estén detrás de él?"
Al terminar la clase, el profesor llamó la atención de todos.
—Como el proyecto durará varias semanas, quiero que cada equipo cree un grupo de chat para comunicarse. Mañana quiero ver avances.
Los alumnos comenzaron a sacar sus teléfonos de inmediato.
Sunoo suspiró y abrió la aplicación de mensajes.
—Supongo que... necesito tu número.
Ni-ki sacó su celular del bolsillo y se lo extendió.
—Anótalo.
Sunoo guardó el contacto con el nombre Ni-ki y, unos segundos después, creó el grupo.
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