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El sol ardiente de la mañana quemaba como si lloviera fuego, a lo lejos, en el campo de fútbol un chico alto de cabellos rubios desordenados, corría mientras reía con diversión. A su lado estaban dos de sus amigos, un chico sonriente, morenito, de cejas gruesas, y otro chico que corría un poco más atrás de cabello negro y sonrisa deslumbrante. Pero, ¿por qué estaban corriendo? ¿Había algún porqué?

Huían del director.

Tiene una larga historia, la verdad. Aquellos chicos siempre estaban metidos en problemas con el director. ¿Por qué? El director siempre los regañaba por meterse en el aula de música que hay en el sótano y tocar los instrumentos mientras componían algunas melodías. Tal vez sea una exageración, algo un poco tonto, pero el director ya les había dicho un par de veces que si no tenían un grupo no podían ir a tocar.

La razón por la que no tenían un grupo era porque había un grupo popular en el instituto, y ellos pensaban que sí formaban una banda nadie los reconocería. Entonces, tocaban a escondidas y cuando el hombre los atrapaba huían mientras corrían por todo el instituto como si fueran niños.

-¡Ustedes! ¡Vengan aquí!-Ordenó el hombre mayor mientras corría, sin mucho éxito, hacia aquellos chicos. No obstante, ellos no se detenían, es más, hasta se reían como si fuera lo más divertido del mundo-. ¿No me oyen? ¡Maleducados!

Pero el director no se rindió, con un palo que utilizaban los profesores para explicar (buscar en Google), perseguía a los chicos.

Martin, el que más reía, le hizo una seña a Keonho y Seonghyeon para que se metieran a un pasillo mientras que el rubio corría hacia otra dirección. Su objetivo: hacer que el director los pierda de vista.

Todo eran risas, aquella adrenalina que sientes cuando sabes que algo que has hecho está mal, pero te gusta. Y de repente...

¡Pum! Un choque con otro estudiante.

Martin cayó hacia atrás llevándose una mano a la cabeza haciendo una mueca de dolor, pero rápidamente se levantó y observó con quien había chocado. Era un chico delgado, con cabellos castaños y expresión linda; adorable; ahora con los ojos bien abiertos y confundido. El rubio abrió la boca al ver al chico tirado en suelo y tragó saliva dándose una leve cachetada para reaccionar.

-Lo siento, no fue mi intención chocar contigo.-Se disculpó rápidamente haciendo una reverencia, el castaño negó con la cabeza y se levantó del suelo-. ¿Te lastimaste?

Martin se acercó un poco más para ver si estaba bien. Juhoon le hizo un gesto con las manos.

-Yo estoy bien, pero... ¿Por qué corres?

Y Martin volvió a reaccionar haciendo otra mueca llevándose las manos a la cabeza.

-El director...-Murmuró nervioso, pero con una sonrisa inevitable. Y Juhoon entendió todo; el rubio había vuelto a huir del director por ser atrapado en el aula de música-. Tengo que irme, Juhoon.

-Siempre estás metido en problemas.

Dijo el castaño soltando una leve risita, el alto no pudo evitar reír también. Era cierto, siempre estaba en problemas. ¡Pero no era su culpa! ¿Tenía algo de malo querer componer música? ¡Tonterías!

Y de repente Martin sintió un jalón en su camiseta escolar, y ya supo que estaba muerto. El director lo había atrapado. Juhoon abrió sus ojos sintiendo miedo por su amigo, el rubio suspiró derrotado, pero no se arrepentía.

-Ya te tengo, Edwards.-Dijo con una voz victoriosa, como si hubiera atrapado algo muy valioso. Martin, rendido, miró a Juhoon y sonrió divertido-. ¡Camina! Vamos a buscar a los otros dos y harán limpieza después de clase. ¿Entendido?

Martin y Juhoon se miraron intentando aguantarse la risa, la voz del director era graciosa, no podían tomarlo en serio con esa voz chillona. Y encima la estatura, Martin a su lado parecía un poste de luz. Juhoon se tapó la boca y desvió la mirada hacia otro lado para no caer en la tentación. El rubio, con su voz entrecortada por la risa, respondió con un simple: "Sí, director."

-Y usted, Kim, vaya a clase. Debe seguir siendo el alumno brillante. No como este chico.-El rubio rodó los ojos guardando sus palabras. Y el hombre le dio un pequeño empujón hacia delante para que empezara a caminar-. No quiero oír ni una excusa o queja, Edwards.

-Sí...

Y sin más que decir, caminaron hasta dirección, el pobre chico atrapado entre las garras de aquel director. Juhoon se quedó mirando al frente con su mirada un poco perdida, aunque era hora de descanso, lo que había dicho el director le había hecho recordar que necesitaba seguir estudiando.
No importaba si ya había estudiado antes, tal vez sí necesitaba estudiar más para ser el mejor.

A lo lejos se escuchaban las risas y voces de otros estudiantes, pero el castaño ahora solamente podía escuchar aquella frase en su cabeza: "Debe seguir siendo el alumno brillante". Agachó su mirada al suelo y tragó saliva metiendo una mano en su bolsillo para sacar sus auriculares, una vez puestos, buscó rápidamente en su móvil una canción para relajarse.

"Superpowers", una de las canciones favoritas de Juhoon. Y nada más escucharla, empezó a caminar hacia la biblioteca y pensó en decirle a Martin de cantar esta canción los dos juntos. Cómo siempre hacían.

Cantar canciones todas las tardes mientras hablaban de la vida y olvidaban los problemas.

Cantar canciones todas las tardes mientras hablaban de la vida y olvidaban los problemas

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-¿Qué estás hablando? ¿Eres imbécil?-Alzó la voz frunciendo su ceño con molestia-.

-¿Y qué quieres que haga? Siempre es lo mismo, siempre tenemos que ser los idiotas de turno que se quedan a limpiar.-Dijo Seonghyeon sentándose en una de las sillas de clase. Ya estaba harto de quedarse todos los días limpiando por culpa de ese director-. Ya lo he dicho, dejemos de intentar jugar a ser músicos.

Keonho frunció más su ceño, ahora irritado por lo que su amigo estaba diciendo, Martin también estaba escuchando mientras barría el suelo. Sus manos se tensaron y agarró con más fuerza el palo de la escoba, sus labios temblando por el estrés. Esos dos siempre estaban peleando, pero ahora, parece que Seonghyeon está hablando en serio.
Y no le gustó lo que había dicho, para nada.

Dentro de aquella clase estaban también Juhoon y James, que escuchaban atentamente todo e intercambiaron miradas como diciendo "esto se está saliendo de control".

-Bien, entonces, estás fuera.-Esta vez habló el rubio, con su voz pesada, no diciéndolo con odio o molestia, sino triste. Seonghyeon levantó su mirada con su boca entreabierta-.

De forma apresurada James se acercó a ellos y tocó el hombro de Martin.-No lo dice de verdad, Seonghyeon no está hablando en serio.

Y después de debatir por casi media hora, las cosas no salieron bien, Seonghyeon, por más que amaba la música y estar con ellos, se fue de aquella clase sin terminar su tarea de limpieza. Keonho y Martin lo miraron con decepción en sus ojos, porque ellos también estaban agotados de ser regañados, pero... No esperaban que las cosas iban a terminar así.

¿Qué pasaría ahora?

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