El grupo veía a Rick como un hombre "correcto" en lo que cabe del apocalipsis, con una moral que a veces se corrompía, un esposo y un hijo, que intentaba no perder la cordura en un mundo tan desastroso y traicionero como lo era el mundo desde que empezó todo.
Pero Rick tenía un pequeño secreto: no estaba conforme con lo que tenía, aunque él mismo tratara de convencerse de lo contrario. Su matrimonio con Lori ya no se sentía igual; habían perdido la conexión por completo. Parecía que solo estaban tratando de salvar su matrimonio por Carl, pero la verdad era que hasta Carl sabía que sus papás ya no eran los mismos juntos.
Rick llevaba días con lo mismo en la mente: mantener su matrimonio, su familia, mantener a salvo a su hijo en ese mundo y estar cuerdo, pero el cansancio y la culpa de no poder sobrellevarlo todo lo comían vivo.
Hasta que algo cambió en su vida.
De pronto creía que tenía una segunda oportunidad de amar a alguien, de proteger a alguien que lo había tenido pensando en él. Glenn Rhee, el chico joven del grupo que lo había salvado un día en Atlanta, sin saber quién era y ahora creía que era su esperanza de poder sobrevivir en ese mundo.
Antes de aceptar que sentía algo por él más que por simple amistad y lealtad por haberlo salvado, cada día se la pasaba pensando en él, cuestionándose su trato hacia él, si realmente lo trataba como su amigo o algo más, cuestionándose por qué no podía dejar de pensar en él; todo lo atraía hacia él. No tardó mucho en darse cuenta de lo que realmente sentía por el chico; desde ese momento lo tomó como una esperanza para sobrevivir, de luchar por él.
Para Rick, Glenn se convirtió en un motivo de no rendirse ningún día, en su luz de cada día. Rick pensaba en Glenn como un ángel en persona, cómo conservaba su humanidad a pesar de todo y no se dejaba llevar por el mundo tan desastroso en el que se encontraban.
Antes de que por fin pudiera tener algo con él, pasaba días dudando de si Glenn correspondería, qué pensaría de él, si lo rechazaría, ¿cambiaría su amistad? ¿Qué pasaba con su matrimonio? Glenn merecía a alguien sin compromisos, de su edad, pero no podía sacarlo de su cabeza.
No fue hasta un día, después de regresar de una búsqueda de provisiones a Atlanta, arriesgada que resultó no tan bien después de que un caminante casi mordiera a Glenn, que Rick pensó que lo perdía para siempre.
- No debiste arriesgarte tanto por unas simples provisiones -le dijo Rick viéndolo de arriba a abajo como si buscara comprobar que de verdad estaba ahí con él.
- Rick, deja de mirarme así, como si me hubiera pasado algo, estoy aquí.
- Sí, pero casi te pierdo, casi te perdemos, solo por provisiones -Rick parecía demasiado preocupado como si aún se encontraran en esa situación.
- No me pasó nada, no exageres. Además, esas simples provisiones sabes que pueden hacer la diferencia de comer un día más -Glenn lo miró después de no haberlo estado viendo por estar vendándose una herida.
- De verdad no sé qué haría si de verdad no estuvieras aquí. Prométeme que no volverás a arriesgarte así.
- Bueno, bueno, lo prometo. -Desvió la mirada de nuevo a su muñeca.
- Promételo en serio, Glenn, de verdad no quiero que nada te pase, no sé qué haría sin ti. Promételo en serio -Rick lo miró con esa mirada que no le dejaba lugar a un "no".
Glenn volvió a levantar su vista de su muñeca para prestarle atención a Rick, mirándolo directo a los ojos.
- Está bien, lo prometo, en serio, no volveré a arriesgar mi vida, ahora sí, me disculpas, necesito terminar de tratar mi herida. -
