Parte única

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Hola a todos! Muchas gracias por leer mi primer one shot del mejor ship, Julienzo jeje. Porfa comenten que es súper divertido, los quiero 💗🫶

20 de julio de 2026, Estadio de concentración, Kansas City.

El sol mañanero en Kansas City no daba tregua, y el aire estaba tan pesado que sofocaba a todos los que estaban entrenando en esa cancha. Julián tenía la piel pálida de los brazos ya un poco colorada por el sol, la correa de la Canon pesándole en el cuello y los rulos castaños pegados a la frente por la transpiración. Pero ni así podía perder el foco de su trabajo: ser el fotógrafo principal de la Selección.

Estaba agachado en un costado de la cancha, con el ojo pegado al visor, buscando la toma perfecta para sacarle una foto a Licha Martínez. El pelinegro estaba metiendo una traba tremenda en el picadito que se había armado, haciendo que el sonido del click-click-clickdel obturador retumbara rápido.

—Qué calor de la san puta... —murmuró Julián para sí mismo. El césped pegado en sus rodillas ya comenzaba a picarle y la remera se le había hecho una segunda piel en el torso, así que solo suspiraba mientras intentaba seguir concentrado en sacar buenas fotos.

Iba a seguir cuadrando a Licha, pero un movimiento a unos metros le hizo mover instintivamente la lente. Un desvío de apenas unos centímetros.

Y ahí, en la pantalla del visor, apareció él: Enzo Fernández

Enzo ya se había dado cuenta hacía rato de que Julián andaba dando vueltas con la cámara por su lado

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Enzo ya se había dado cuenta hacía rato de que Julián andaba dando vueltas con la cámara por su lado. Sabiendo perfectamente qué hacer para llamar la atención y lograr que lo apuntara a él, decidió arruinarle la compostura al cordobés.

Bajo el sofocante calor, Enzo desaceleró el paso, se acomodó el flequillito corto de turro que le caía sobre la frente y, despacito, claramente a propósito, se agarró el borde de la remera de entrenamiento. Se la levantó lentamente hasta la cara para secarse el sudor, dejando al descubierto el torso completamente transpirado, el abdomen trabajado y bien marcado, y esa cruz... esa cruz tatuada en el flanco izquierdo que le hacía perder la cabeza al fotógrafo.

Julián se congeló. El dedo se le quedó trabado en el disparador, incapaz de apretar el botón.

A través del visor no había escapatoria: veía cada gota deslizándose por la cintura de Enzo, el brillo de las cadenas de plata contra los tatuajes y la provocación pura en el gesto.

En realidad, esa tortura no era nueva. Julián Álvarez venía trabajando como fotógrafo oficial del plantel desde los amistosos previos al Mundial, y desde el día uno con Enzo había algo raro en el aire. Una chispa invisible pero pesada y notoria. Enzo era un tipo que llamaba la atención siempre, de esos por los que todos se daban vuelta cuando entraban a algún lado, pero con Julián tenía una obsesión particular: le encantaba buscarle la mirada.

Al principio eran momentos tontos, miradas cruzadas en el colectivo o chamuyos al pasar que Julián trataba de ignorar haciéndose el profesional. Pero con el paso de los meses, la tensión se había vuelto una masa espesa que casi se podía tocar. Ninguno de los dos se había animado a cruzar la línea todavía; Julián por miedo a cagarla en el laburo y porque claramente Enzo tenía una pinta de gato terrible.

Fuera de foco - julienzo one shot Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora