Prólogo

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"No quiero que nuestra historia quede sin terminar como esta carta."

Valeria fue enviada por sus padres en las vacaciones de agosto a vivir por un corto tiempo con su abuela, en un pequeño pueblo llamado Evenfall. Es de esos lugares que parecen detenidos en el tiempo: las calles son empedradas, en los techos de las casas crece el musgo y el aire huele a humedad pura.

Dicen que quien llega a Evenfall nunca se va del todo. Y que las cartas, alguna vez, encuentran a su dueño.

El joven que ayuda a su abuela en la biblioteca, Elías, es quien le da un rayo de luz a Valeria en su aburrida estadía. Misma edad, mismo sentido del humor, mismo destino: entregar las ocho cartas de amor encontradas a sus dueños o destinatarios, porque así como los secretos flotan en el aire, el amor también.

Pero ¿y si te digo que la carta número 8 está a medias? ¿Que alguien la empezó y nunca la terminó? ¿Que no tiene nombre, ni remite, ni final?

Porque hay cartas que nunca llegan a su destino. Y otras que esperan a que alguien las termine.

Cartas de AgostoStories to obsess over. Discover now