el que Diego quedará fuera de la lista final ya era suficiente tormenta para Edson, pero ver esa foto en Instagram con la ropa de alguien más fue la gota que derramó el vaso. En medio de los celos, la distancia y las decisiones impulsivas de madrug...
11:30 pm ciudad de México, El silencio en el hotel de concentración en Ciudad de México era pesado. Edson estaba tirado en la cama de su habitación, con la televisión encendida de fondo en un canal de deportes que ni siquiera estaba viendo. Faltaban pocos días para el viaje y la cabeza le daba mil vueltas; estar lejos de casa siempre era difícil, pero esta vez se sentía peor. Diego no había entrado en la lista final. Sabía lo mucho que le dolió a su pareja quedarse fuera, y le carcomía la culpa de no estar en Monterrey para abrazarlo y sostenerlo. Abrió Instagram solo para distraerse un poco. Deslizó la pantalla sin poner mucha atención, viendo fotos de entrenamientos y publicaciones patrocinadas, hasta que una etiqueta en la pestaña de explorador lo hizo detenerse en seco. Era una foto subida por un fan. Aparecía Diego en un restaurante de Monterrey, sonriendo cansado a la cámara. Pero lo que hizo que a Edson se le acelerara la sangre no fue la sonrisa, sino la persona a su lado: Sebastián Córdova. Y peor aún, la playera que Diego llevaba puesta. Era una camisa negra, floja, dos tallas más grande para él. Edson conocía de memoria cada prenda del clóset que compartían en Monterrey, y esa camisa no era de Diego. A Edson se le nubló la vista. La mandíbula se le tensó al instante. Sin pensarlo dos veces, abrió el chat de Diego y soltó el primer mensaje con los dedos temblando de rabia
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Diego ni siquiera alcanzó a bloquear la pantalla del teléfono tras enviar su último "¿estás celoso?". El aparato comenzó a vibrar salvajemente en su mano, iluminando la habitación a oscuras con el nombre en la pantalla.
Llamada entrante: Edson 💕
Diego suspiró profundamente, sabiendo exactamente la tormenta que se le venía encima, y contestó pegándose el teléfono a la oreja. -Edson... -Quítatela. Ahorita mismo te la quitas, Diego -la voz de Edson sonó ronca, ahogada por una furia contenida que a Diego le provocó un escalofrío por toda la columna. De fondo se escuchaba el murmullo de gente y el eco de un lugar grande. -Estoy en la casa, tranquilízate -pidió Diego, pasándose una mano por el rostro-. Te estoy diciendo la verdad. Fui a cenar con Sebastián porque me sentía de la chingada por no haber entrado en la lista, ¿okay? Un fan se acercó a pedir una foto, el chico tropezó con la mesa y me tiró una cerveza encima. Quedé apestando a alcohol. Sebastián traía esa camisa extra en su carro y me la prestó para no regresar mojado a la casa. Es todo.