Dos años de relación, Helga Geraldine Pataki, descubrió por unas capturas de pantalla que su novio , Arnold Shortman, le era infiel con "layla" o mejor conocida como "lila".
Después de llorar un rato, armó un plan para vengarse, nadie se salvaba d...
El comedor de aquella casa ostentosa albergaba a una familia de cuatro: el padre, la madre, la hija mayor y la pequeña.
Esa noche, la cena transcurría bajo un silencio sepulcral.
La mirada del padre desbordaba una profunda decepción; la de la madre reflejaba el peso del fracaso; los ojos de la hermana mayor estaban inundados de arrepentimiento.
-Papá, ya te pedí perdón. No lo voy a volver a hacer -suplicó la hija mayor con la voz quebrada. El hombre la ignoró por completo.
-Papá, Olga solo sacó un nueve. Un nueve no es el fin del mun... -la pequeña de la familia intentó defenderla con voz temblorosa, pero un violento puñetazo contra la mesa la interrumpió.
-¡¿CREES QUE UN NUEVE NO SIGNIFICA NADA?! ¡LAS DOS TIENEN LA OBLIGACIÓN DE SACAR SIEMPRE UN DIEZ! -rugió el padre, furioso.
-Una decepción constante -recalcó la madre con frialdad. Miró a su hija mayor con ojos críticos mientras le daba un trago directo a una botella de vodka.
-Papito, perdóname, no volverá a pasar. Voy a estudiar más, la próxima semana son las olimpiadas de matemáticas y te prometo que voy a ganar -rogó la adolescente, cubriéndose los ojos para ocultar sus lágrimas.
Mientras los regaños y los gritos resonaban en las paredes del comedor, la pequeña sentía un deseo ferviente de largarse de ahí.
Ver a su hermana suplicar y llorar, descompuesta por el menosprecio de su padre debido a un miserable examen, era asfixiante. Su madre, lejos de defenderla, se sumaba al linchamiento llamándola "la desgracia de la familia".
La menor se limitó a jugar con el moño.
Cruzó los brazos y clavó la vista en la nada, con los ojos apagados, intentando bloquear el ruido.
No sabía qué hacer: si taparse los oídos o hundirse más en su silla.
Sin embargo, por alguna oscura razón, un extraño sentimiento de complacencia comenzó a florecer en su pecho al ver a su hermana llorar.
A diferencia de Olga, la pequeña siempre había tenido que mendigar por un rastro de atención. Una atención que su hermana mayor siempre le robaba, incluso sin quererlo.
"Olga no lo hubiera hecho así..."
"Olga lo hubiera hecho mejor"
"Esto no le habría pasado a Olga"
Con solo cuatro años, la niña ya cargaba con el peso de comparaciones brutales frente a una adolescente de catorce. Lo más lamentable era saber que esa noche infernal solo sería una de tantas
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Este es un pequeño capítulo para entender un poco la mente de nuestra caótica protagonista ✨
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