PRÓLOGO (Parte 1) "El día que todo cambió"

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Empieza terminando el episodio 13 de el anime...

Después de despedirse de Hirose al final de la película, Nakamura volvió a casa convencido de que había sido uno de los mejores días de su vida.

A la mañana siguiente, mientras caminaba hacia la escuela, volvió a encontrarse con alguien con quien jamás imaginó llevarse bien.

Matsumura.

Como siempre, los dos intercambiaron miradas incómodas.

Nakamura, sin pensarlo demasiado, sacó de su bolsillo el pequeño llavero de cangrejo que Hirose le había regalado el día anterior.

No intentaba presumirlo.

Simplemente no podía dejar de verlo.

Pero Matsumura lo interpretó de otra manera.

Sintió un extraño nudo en el pecho.

Sin entender por qué, le arrebató el llavero de las manos...

...y salió corriendo.

—¡¿Matsumura, qué haces?! —gritó Nakamura mientras corría detrás de él.

Durante varios minutos lo persiguió por distintas calles, hasta que finalmente lo perdió de vista.

Matsumura se había escondido entre un pequeño callejón.

Desde ahí observó cómo Nakamura seguía buscándolo desesperadamente.

Por primera vez sintió culpa.

No había querido hacerle daño.

Solo había actuado por impulso.

Al no encontrarlo, Nakamura terminó caminando hasta un pequeño puente junto al lago.

Se sentó en la orilla con la cabeza baja.

Poco después comenzó a llover.

Matsumura seguía escondido observándolo desde lejos.

Pensó en devolver el llavero...

...pero ya era demasiado tarde.

De pronto...

¡CRACK!

Una de las tablas del puente cedió bajo los pies de Nakamura.

Su cuerpo perdió el equilibrio.

—¡Nakamura!

Sin pensarlo dos veces, Matsumura salió corriendo.

Logró sujetarlo justo antes de que cayera al agua.

—¡Agárrate fuerte!

Con todas sus fuerzas consiguió subirlo de nuevo al puente.

Los dos quedaron completamente empapados.

En medio del forcejeo...

La mochila de Matsumura cayó al lago.

Dentro estaba el llavero de cangrejo.

Ambos observaron cómo desaparecía lentamente bajo el agua.

El silencio fue absoluto.

Matsumura bajó la mirada.

—Lo siento...

—De verdad lo siento...

Esperó un regaño.

Esperó que Nakamura se fuera.

Pero...

Nakamura solo suspiró.

—No importa.

—Gracias por salvarme.

Matsumura levantó lentamente la vista.

Era la primera vez que Nakamura le hablaba sin enojo.

Los dos caminaron hasta una pequeña tienda para refugiarse de la lluvia.

Compraron un café caliente.

Negro.

Porque era el favorito de Nakamura.

Cuando la lluvia terminó, el sol comenzó a salir entre las nubes.

Un rayo de luz iluminó el rostro de Nakamura.

Matsumura volteó a verlo...

...y por primera vez dejó de pensar en Hirose.

No entendía qué estaba sintiendo.

Solo sabía una cosa.

No podía dejar de mirar a Nakamura.

Aquella imagen quedó grabada en su memoria.

Y, esa noche...

Por más que lo intentó...

No pudo sacárselo de la cabeza.

Fin del Prólogo – parte 1

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