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🎵 Música: golden hour - JVKE

"It's golden hour..."

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⚠️ Aviso: Esta historia es una obra de ficción inspirada en personas reales. Todos los acontecimientos, diálogos y relaciones son inventados.

El sol de Barcelona iluminaba la ciudad mientras los jugadores llegaban poco a poco a la ciudad deportiva. Era un día de entrenamiento como cualquier otro... o eso parecía.

Lamine Yamal llegó con una sonrisa, saludando a todos como de costumbre. Apenas cruzó la puerta, vio a Gavi hablando con algunos compañeros. Cuando sus miradas se cruzaron, ambos sonrieron sin saber por qué.

-Buenos días -dijo Lamine, acercándose.

-¿Listo para el entrenamiento? -preguntó Gavi con una pequeña sonrisa.

-Siempre.

Los dos comenzaron a caminar hacia el vestuario mientras hablaban de fútbol, música y las bromas del equipo. La conversación fluía con naturalidad, como si llevaran horas hablando.

Durante el entrenamiento, coincidieron en varios ejercicios. Entre pases, risas y alguna que otra competencia amistosa, ambos descubrieron que se entendían muy bien dentro y fuera del campo.

Al terminar la práctica, Gavi tomó una botella de agua y miró a Lamine.

-¿Te apetece ir a comer algo después?

Lamine dudó un segundo, pero enseguida respondió:

-Claro, me parece buena idea.

Sin imaginarlo, ese sencillo plan sería el comienzo de una amistad que cambiaría sus vidas.
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El entrenamiento había terminado hacía unos minutos. Los jugadores se despedían mientras recogían sus cosas para volver a casa.

-¿Entonces vamos? -preguntó Gavi, colgándose la mochila al hombro.

-Sí, solo déjame avisar en casa -respondió Lamine mientras guardaba el teléfono.

Los dos salieron de la ciudad deportiva y caminaron por las calles de Barcelona. El ambiente era tranquilo y, por primera vez en mucho tiempo, ninguno de los dos tenía prisa.

Entraron en una pequeña cafetería. Se sentaron junto a la ventana y pidieron algo para comer.

-No sabía que eras tan tranquilo fuera del campo -comentó Gavi entre risas.

-¿Y eso?

-En los partidos pareces otra persona.

Lamine soltó una carcajada.

-Supongo que el fútbol saca mi lado competitivo.

La conversación continuó durante más de una hora. Hablaron de sus familias, de la música que escuchaban, de las series que les gustaban y de los sueños que tenían para el futuro.

Cuando salieron de la cafetería, el sol comenzaba a esconderse.

-Gracias por venir -dijo Gavi con una sonrisa.

-Gracias a ti por invitarme.

Durante unos segundos, ambos se quedaron en silencio. Era uno de esos silencios que no resultaban incómodos.

-Nos vemos mañana en el entrenamiento.

-Nos vemos.

Cada uno tomó un camino diferente, pero los dos se dieron cuenta de que aquella tarde había sido especial. Todavía no sabían por qué, aunque sentían que algo estaba empezando a cambiar entre ellos.

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Al día siguiente, Lamine llegó temprano a la ciudad deportiva. Mientras se ponía las botas, escuchó una voz conocida.

-Hoy sí llegaste antes que yo -dijo Gavi, entrando al vestuario.

-No te acostumbres -respondió Lamine entre risas.

Los dos salieron juntos al campo para calentar. Durante todo el entrenamiento se buscaron con la mirada para pasarse el balón, como si ya supieran dónde estaría el otro.

-¡Buen pase! -gritó Gavi.

-¡Fue gracias a que te moviste bien! -contestó Lamine sonriendo.

Al terminar la práctica, el entrenador felicitó al grupo por el esfuerzo.

-Se nota que están entendiendo mejor el juego entre ustedes.

Lamine y Gavi se miraron por un instante y sonrieron sin decir nada.

Más tarde, mientras descansaban en una de las gradas de la ciudad deportiva, Gavi rompió el silencio.

-¿Sabes? Me alegra que nos estemos llevando tan bien.

Lamine bajó la mirada con una sonrisa.

-A mí también. Pensé que sería más difícil adaptarme.

-Bueno... ya no estás solo.

Lamine sintió una calidez extraña al escuchar esas palabras.

-Gracias, Gavi.

En ese momento, los llamaron para volver al vestuario.

-¡Vamos! Si llegamos tarde otra vez, nos tocará escuchar la charla del míster -bromeó Gavi.

Los dos salieron corriendo entre risas, sin darse cuenta de que, poco a poco, estaban creando un vínculo que ninguno de los dos esperaba.

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