Cap. 1 Temp. 1 // Para qué regresamos?

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Qué pecado habrán cometido mis antepasados para que el destino permita lo que me sucedió? Qué clase de crímenes organizaron mis allegados para que la vida los castigue conmigo? Qué tipo de atrocidades montaron mis papás para que el peor trato me lo llevase yo?

Hace poco cumplí 12 años. Salí con unos amigos a un arcade cercano, ya que vivíamos en los suburbios de los Nuevos Territorios y no teníamos tanta tecnología a nuestro alcance. Pero por qué de 6 niños que íbamos solo a mí me atropelló ese camión?

Estaba corriendo contento, no miré a los lados y tal vez ese fue mi mayor error. El maldito conductor ebrio cuando se fijó que no tenía frenos ya me había aplastado.

Aún recuerdo mirar hacia mi izquierda y ver como una bestia de metal que me triplicaba el tamaño me pasaba por encima. Aún siento mis ojos arder por las lágrimas que no pudieron salir a tiempo. Aún continúa el dolor en mi abdomen en donde me cortó el neumático!

PERO POR QUÉ?! POR QUÉ ME TIENE QUE PASAR ESTO A MÍ?! POR QUÉ DIOS?! POR QUÉ!!!

- ...GASP! OH POR DIOS!!

Me levanté exaltado y exasperado, pero aún más que eso asustado; sin embargo miré a mis alrededores aún sabiendo que era inútil, porque me encontraba encerrado en un cajón de madera. Pero había algo más...

- Huh?... P- yo... Yo estoy... Completo?..

Me toqué el abdomen tratando de reconocerme. Pero desgraciado el dolor que empezó tras haberlo hecho.

- GAHHH!!!!

Grité llorando tras haber quitado mi mano de mi abdomen. Me retorcí como loco en mi ataúd y permanecí lloriqueando.

- M- mamá!.. Ah hah huah... Mamá!!!

Estaba aterrado, obviamente, ver mi cuerpo moverse peor que gusano en lata caliente mientras me sostengo el abdomen como idiota es una experiencia digna de película de terror. Un sentimiento que ni a mis peores enemigos podría desearles.

Aunque yo, el subconsciente, sabía que hacer, el problema era cómo decirle al cuerpo que lo haga...

- « Shhh... golpea la caja...»

- Q- qué?... B- bien...

Oh, qué dolor que es ver mi cuerpo tan asustado. Apenas soy un niño, «por qué me sucedió esto?» no paraba de pensar.

Pero sin más que decir, solo podía verlo golpear la caja con todas sus fuerzas, verlo llorar del dolor pero aún continuando lleno de determinación. Él, no, yo quería salir de aquí, quería ver a mi mamá otra vez, quería a mi papá, quería ver a mi hermana. La última vez que los ví estaban corriendo por mí después de que el camión se estrellase contra un muro.

- Golpea! PUNCH!! GAHHHH! ¡Duele!..

- «Si no sigues golpeando jamás podrás verlos de vuelta. Serás un inútil que morirá otra vez aquí.»

- No!- me dije a mí mismo llorando. - Yo escaparé de aquí! Quiero ver a mi mamá!

Tras decir eso miré con orgullo los kilos de tierra le caía encima. Pero él, yo lo escarbé todo hasta poder salir, y no me detuve nunca, no hasta que ví la luz de la luna menguante acariciar mi pálida piel.

Entonces sentí como la luna acariciaba mi pálido rostro, y por un momento me relajé, sin embargo rápidamente regresó el recuerdo.

De mi abdomen brotaban flores carmesíes invisibles que solo yo podía ver, aunque no identifico si fue por orgullo o un leve razonamiento que me guardé los gritos y solo caminé.

MarchitoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora