El agua tibia era un lujo hacia mas de tres años. En la azotea del bloque 4, el día comenzaba con el crujido metálico de los colectores de lluvia qué Hyun-Woo había soldado a mano con restos de tuberías.
El sol apenas lograba atravesar la espesa capa de ceniza y vapor sintético qué cubría el cielo de la zona industrial. Abajo, en las calles llenas de autos volcados y quemados, salian plantas salvajes que crecían de entre las grietas del cemento aparecían los zombies, personas que fueron afectadas por un virus mortal, quienes ahora caminaban en busca de humanos para comerlos.
Hyuna estaba creca de la orilla del tajado observando hacia abajo con sus binoculares. Le faltaba el brazo izquierdo desde los primeros meses del virus, pero eso no le impedía ser la líder del grupo.
-Mizi, limpia los paneles de luz antes de que la niebla tape el sol -dijo hyuna. Su voz era firme y acostumbrada a dar órdenes-, si no acumulamos carga antes del mediodía, las radios no funcionarán en la noche.
-¡voy jefa!-respondio Mizi con una energía que parecía desafiar el tono gris del mundo.
La chica pelirosa tomó un trapo sucio y un balde con agua de lluvia para hacer el trabajo más rápido, usaba su poder: podia encender pequeñas chispas de luz rosa en la punta de sus dedo, haciendo que el agua del trapo se calentara en segundos y soltara pequeños hilos de vapo. Eso le permitía quitar la grasa y el hollín del vidrio con mucha facilidad.
Sua estaba sentada a pocos metros de ella, acomodada sobre una caja de madera rotación mientras desmontaba el cerrojo de su rifle de precisión. Su habilidad le permitía controlar el flujo, la velocidad y la trayectoria de los objetos pequeños o proyectiles en el aire. Con un ligero movimiento de sus dedos, hacia flotar los tornillos y las piezas metálicas a un par de centímetros de su palma antes de encajarlos de nuevo con una precisión perfecta. Sin embargo, cada vez que Mizi se movía o soltaba una pequeña risa, Sua levantaba los ojos del arma. Su mirada cambiaba por completo: la frialdad se su mirada desaparecía por completo y se transformaba en una mirada cálida, dulce y protectora que solo reservaba para Mizi.
-Ten cuidado con tus manos, Mizi-dijo Sua con una voz suave qué casi se perdía en el viento del tajado-No te distraigas y te vayas a quemar con tus propias chispas por hacer las cosas a la rápida.
-tranquila Sua, lo tengo todo calculado-respondio Mizi, volteándose para guiñarle un ojo con diversión-. Además, si me sale un ampolla, se que tú vas a curarme con vendajes limpios.
Sua dejo escapar una sonrisa leve, de esas que raras veces se veían en medio del apocalipsis, y volvió a ajustar el cerrojo de su rifle. El lazo entre ellas dos era evidente para todo el grupo; en un mundo donde todo se rompía, el amor que se tenian la una a la otra era una de las pocas cosas que permanecía intacta.
En el lado opuesto de la azotea, estaba Till, quien limpiaba con cuidado su guitarra eléctrica. El instrumento era una reliquia de los tiempos de antes: tenía marcas profundas de golpes y la pintura amarillenta por el paso de los años. Ya no existía la luz eléctrica de red ni los amplificadores, pero eso no importaba. Till poseía la capacidad de canalizar la energía de su propio corazón a través del circuito del instrumento. Cuando tocaba, las cuerdas de acero no solo emitían un sonido limpio y profundo, sino que liberaban impulsos de luz dorada capaces de desorientar a los infectados y mantener limpia la base del edificio.
De reojo, Till no dejaba de mirar donde Mizi estaba trabajando. Para él, Mizi representaba la única belleza que quedaba en medio del caos. Se convencía a si mismo de que estaba enamorado de ella, aunque verla tan unida a Sua le causaba un dolor amargo qué prefería tragar en silencio.
-Si sigues mirándola así, se le va a derretir el trapo en la mano-susurro una voz una voz pegada a su oreja.
Till dio un brinco del susto, casi dejando caer la guitarra. Ivan ya estaba ahí, prácticamente encima de él. Se había acomodado a su lado sin hacer el menor ruido pegando su costado al de Till de forma totalmente invasiva y pasando un brazo por encima de sus hombros con una familiaridad desesperante.
-¡Suéltame, Ivan! ¿Qué te pasa?-gruño Till, dándole un codazo brusco en las costillas para quitárselo de encima.
Ivan ni se inmutó. En lugar de alejarse, sonrió de lado mostrando su colmillo con una calma que desarmaba a Till y volvió a estirar la mano para acomodarle la bufanda al guitarrista, dejando que sus dedos se demorarán a propósito para rozar sus dedos con el cuello de Till.
-Hace frío aquí arriba-dijo Ivan, inclinándose un poco más hacia él hasta que su aliento le rozo la mejilla-. Y tu siempre te olvidas de taparte bien.
-¡que no me toques, idiota!-protestó Till en un susurro áspero, apartándole la mano de una manotazo violento.
Sin embargo el rostro le ardía. La actitud pegajosa de Ivan lo ponía profundamente nervioso: no sabía como lidiar con alguien que lo buscaba tanto cuando sus propios pensamientos eran una caos dominado por la imagen de Mizi.
-Toca algo para mí-insistió Ivan, ignorando por completo los malos tratos de Till y apoyando descaradamente la cabeza sobre el hombro del guitarrista.
-Quitate de encima o si no te doy otro golpe y esta ves va a ser con mi guitarra-amenazo Till entre dientes, aunque después de tranqulizarse un poco termino tocando una nota que liberó una pequeña chispa dorada al rededor de ambos.
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Z-Stage
FantasyUn grupo de jovenes con superpoderes se enfrentan a monstruos, tendrán que protegerse el uno al otro hasta poder encontrar un refugio donde puedan vivir en paz,¿podrán sobrevivir todos?. Pues esto lo veremos. *En proceso* No se muy bien a quien darl...
