Esta historia incluye guerra, vidas pasadas, romance y muertes. Debo de advertir que habrán muchas muertes así que no se encariñen tanto. Los primeros capítulos serán cortos pero con el paso del tiempo buscaré extenderlos un poco más. También tengo que decir que hay saltos en el tiempo, no serán muchos y espero que no sean muy bruscos ni confusos. Intentaré señalar cada salto en el tiempo con el año en el que transcurre lo narrado. Gracias por su comprensión y también gracias por leer.
El olor a pólvora se quedaba impregnada en mi piel. Las nubes de tierra y polvo no me dejaban ver. Respirar entre todo el movimiento era complicado, pero no me quejé. No había tiempo para eso.
No lo veía por ninguna parte y eso solo hacia que mi corazón se acelerará con cada paso.
No podía gritar y llamarlo. No podía arriesgarme y terminar con una bala clavada en el corazón.
El sonido de las armas y los disparos era ensordecedor, pero yo seguí. No podía dejarlo, no ahora.
Mis pasos se sintieron cada vez más y más pesados como si poco a poco me estuviera hundiendo en la tierra que crujía bajo mis botas.
Entre toda la pólvora y humo logré verlo. Logré ver su figura a la distancia pero el sonido de un disparo me arrebato todo en segundos...
- 1982 -
-¡Meztli Castro! ¡Ven para acá! -
Aún recuerdo su voz gritando mi nombre. Siempre me llamaba así cuando se molestaba o cuando no respondía a la primera llamada.
-Ya voy, má - Me apresuré a ponerme los zapatitos, bajé de la cama con un salto y busque a mi mamá en la cocina. sabía que si la buscaba ahí, la encontraría. -Ay niña. Siempre te tengo que llamar más de dos veces - Dijo mi madre mientras revolvía algo que ya estaba empezando a burbujear en la olla. Era difícil sacarla de la cocina, amaba ese lugar.
- perdón, má- realmente no me sentía mal por tardar un poco en llegar. - Está bien, pero ya siéntate para comer-. No dije más, simplemente asentí con la cabeza y fuí a sentarme. La comida de mi mamá era deliciosa y cualquier cosa que preparara olía a platillo de cinco estrellas de algún restaurante. No sentía la necesidad de ir a ningún restaurante lujoso.
- Recuerda que hoy tenemos que visitar a tu papá Julio y te pido por favor que te comportes-. observé a mi mamá poniendo la comida en mi plato mientras me hablaba. Mi papá Julio en realidad era mi abuelito pero todos le decíamos así con cariño.
- Sí, má-. mi papá Julio en ese entonces estaba muy enfermo. Había estado enfermo desde hacía mucho tiempo pero siempre lograba sacarme una sonrisa o lograba mantenerme en paz contándome una de sus historias.
El sonido del plato en la mesa me sacó de mis pensamientos. El olor de la comida era delicioso y con solo ese aroma me di cuenta de que mi mamá había preparado mole, mi comida favorita desde siempre. - Come con cuidado, está caliente-. Ni siquiera puse atención a la advertencia, yo ya me estaba quemando con la primera probada. - Y no te manches el vestido. Es difícil quitar cada una de las manchas que le haces a ese vestido blanco-...
En cuanto terminamos de comer mi mamá y yo nos dirigimos a la casa de mi papá Julio. Aún recuerdo que el camino para ir a su casa estaba rodeado de hiervas y flores. Mis flores favoritas eran unas de color naranja. Mi papá Julio me había enseñado que si cortabas una de esas flores podrías comer toda la miel que tenía en el interior.
En el camino también podías encontrar diferentes insectos. Algunos olían mal si los pisabas por accidente y otros solo volaban sobre las flores.
No tardamos mucho en llegar a la casa de mi papá Julio. Realmente no vivíamos muy lejos de su casa.
Su casa era pequeña y rodeada de macetas y plantas que solía usar como remedios caseros. Su casa siempre olía a té y miel. Eso nunca cambio.
En cuanto entramos a su habitación pude verlo. Estaba recostado en su cama. Mi tía quien ayudaba a cuidar de mi papá Julio, acababa de irse por algo urgente. No puse atención a lo que dijo antes de irse
- Hola, papá. Ya llegamos-. La voz de mi mamá se escuchó diferente en ese momento. Más baja, más suave.
Yo miré a mi papá Julio con preocupación. En ese momento no sabía muy bien que era lo que pasaba. Solo tenía cinco años en ese momento.
Él saludó a mi mamá y luego me miró a mí. Me miró con esa sonrisa que siempre me regalaba sin importar que tan mal estuvieran las cosas.
Yo me acerqué con cuidado, con miedo a hacer algún movimiento demasiado brusco. - Ay mi Lunita. Ven-. Mi papá Julio siempre me llamaba así. Gracias a él me llamo Meztli.
- Ven. ¿O es que estás molesta conmigo?-. Su voz se escuchaba más apagada pero aún así se esforzaba por mantener su tono alegre de siempre.
Yo negué con la cabeza. - No, no estoy molesta-. Después de eso me acerqué con cuidado y me senté a su lado en la orilla de su cama.
Él ya no podía moverse demasiado pero aún así lo intentó, por mí. - ¿recuerdas la historia que te conté?-.
- Es difícil no recordarla cuando me la cuentas todo el tiempo-. En ese momento reí. Después de escuchar su voz por un momento olvide que en realidad no estaba bien.
- Bueno, entonces recuerda bien esa historia. Recuerda que algún día el mar y la luna se encontrarán-. Su voz se volvió más baja, más suave, más triste.
- Yo le prometí a mi mar que la volvería a ver. Pero cuando eso pasé, yo ya no podré estar contigo-. Sus palabras pesaban y mi mamá que nos miraba desde la puerta comenzó a llorar en silencio como si ella ya supiera lo que iba a suceder.
- Sé que lograrás muchas cosas, mi Lunita. Sé que tú podrás con todo lo que se interponga en tu camino. Confío en ti, mi luna-. Esas palabras se quedaron en lo más profundo de mi corazón...
Dos días después de eso, mi papá Julio falleció...
Perdon por dejar la historia hasta aquí pero me gusta el drama, el suspenso y la tortura de este tipo. Gracias por leer todo :D
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El Reflejo De La Luna En El Mar
RomanceDurante años se han elegido a dos personas; Una de ellas está destinada a ser el Mar mientras que la otra la Luna. Ambos están destinados a encontrarse en cada una de sus vidas para luchar y permanecer juntos. La leyenda dice que en cuanto ambos log...
