Hola a todos! Es mi primera participación en el evento que le da nombre a este fic. Como algunas de ustedes saben, se nos propone un escenario, un tropo y una frase clave, y con eso tenemos que inventarnos algo, ya sea un fic, un edit o un art. Yo suelo participar en estas iniciativas solo con fics ya que no se me da ninguna de las otras cosas XD
Al principio me costó mucho porque no se me ocurría nada que mezclara las tres columnas (setting, trope y prompt) pero noté que una de las chicas había subido un trabajo usando uno solo de los tres y decidí irme por esa línea. Como no tenía nada preparado, decidí desempolvar un esbozo de oneshot que había hecho hace un tiempo, lo pulí y lo subí. Espero que les guste :) Llevo poco tiempo en este fandom y estoy agradecida por las personas que he conocido aquí. No aseguro que participaré todos los dias, pero lo intentaré. Si te gustó, por favor no olvides dejar tu comentario, eso me anima muchísimo. Te invito a ver mis otros trabajos en curso en mi perfil
¡Un abrazo!
Esta historia está inspirada en el trabajo de la artista Catyyps: https://x.com/catyyps/status/1855379080017027371/photo/1
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A Levi le pareció ridículo desde el primer instante.
Llevaba diez minutos parado frente a la sección de juguetes con el carrito de compras frente a sí, las manos en los bolsillos del abrigo y la frente ligeramente fruncida, sosteniendo un prolongado debate interno sobre si llevárselo o pasar de largo.
El oso lo miraba desde arriba.
Era enorme, casi tan alto como él, quizás. Tenía el pelaje marrón rojizo, una cinta roja al cuello, ojos negros redondos y una sonrisita gentil bordada en hilo apretado. Tenía las orejas un poco caídas y una etiqueta colgándole del lado izquierdo como un pendiente mal puesto.
Tenía que reconocer que era bonito. Se veía tierno.
—Tsk.
Llevaban saliendo casi seis meses.
No es que él llevara la cuenta. La llevaba Hange, que en mitad de una conversación cualquiera había soltado "hoy hace ciento setenta días que estamos juntos, ¿lo sabías?", con completa naturalidad, sin levantar la vista de su helado. Al inicio Levi no supo qué hacer con esa información. Más tarde descubriría que ella no la había deslizado sin un propósito, así que lo que hizo fue seguir las pistas.
El día ciento ochenta él le había escrito "Felices seis meses" en una tarjeta y le había enviado un desayuno y un ramo de flores a la oficina. Ella permaneció extasiada durante una semana.
Con ese gesto, había constatado lo que intuyó desde un inicio: a Hange le bastaban gestos pequeños, detalles sutiles para sentirse amada.