El calor de Guadalajara ya se hacía sentir desde las ocho de la mañana, aunque no estuviera el sol directamente, se sentía un calor capaz de enojar a miles de personas.
Aun así, cientos de aficionados permanecían detrás de las vallas de Verde Valle con playeras rojiblancas, plumones en la mano y celulares preparados, esperando que los jugadores comenzaran a llegar para pedir cualquier cosa.
-¡Hormigaaaa!
-¡Armando!
-¡Una foto, por favor!
-¡Fírmame la playera!
Las puertas del estacionamiento apenas se abrieron cuando una camioneta negra apareció lentamente.
No hizo falta que alguien dijera quién era.
Los gritos aumentaron de golpe poniendo nervioso a los guardias.
Armando González bajó del vehículo con una sonrisa adormilada, una mochila colgada al hombro que en cualquier momento se iba a caer y unos audífonos alrededor del cuello que se quitó de los oidos cuando vio a sus fans.
No importaba cuántas veces pasará lo mismo, no se acostumbraba.
No importaba si era lunes, viernes o si acababan de perder un partido.
Siempre había alguien esperándolo.
Siempre.
Y estaba muy agradecido por eso.
Se acercó primero a un niño que sostenía una playera dos tallas más grande que él que lo hacían ver más pequeño de lo que realmente era.
"-¿Cómo te llamas, campeón?-" pregunto mientras se agachaba poquito para poder escucharlo por encima de los gritos de los aficionados.
"-Mateo...-" respondió nervioso, extendiendo un plumón hacia el chico de tez blanca
-¿Y de qué juegas?
-Delantero... como tú.
Armando sonrió con ganas, se sentía muy bien cuando pasaba eso.
Firmó la playera con calma y después le revolvió el cabello.
-Entonces mete muchos goles, ¿eh?
El niño asintió con tanta emoción que apenas podía hablar.
González se quitó una pulsera que traía consigo, extendiendola hacia el chico frente a el, este la agarro como si fuera una joya.
Los demás aficionados comenzaron a extender balones, gorras, libretas y fundas de teléfono.
Armando intentó firmar todo lo que pudo.
Selfies.
Videos.
Saludos para cumpleaños.
Un señor incluso le pidió que grabara un mensaje para su esposa porque:
"era más fan que él".
-Con mucho gusto.
Lo hizo riendo y con gratitud.
Después de casi diez minutos, uno de los miembros de seguridad intervino, antes de que más personas los rodearan.
-Armando, ya tenemos que entrar.
"-Va, gracias.-" respondió girandose ligeramente.
Levantó una mano para despedirse de todas las personas ahí.
"-¡Nos vemos el sábado!- grito para que todos lo oyeran. -¡Vamos, Chivas!-"
Los aficionados respondieron con un grito que lo acompañó hasta desaparecer dentro de las instalaciones.
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Tu Y Yo - BRIMIGA
FanfictionAlgunas amistades nacen demasiado rápido. Algunas personas parecen conocerte mejor que nadie. Y algunas casualidades... nunca fueron casualidades.
