No era tan bueno como parecía. Me engañaste y seguiste como si no hubiera existido nunca, ¿Por qué me dejaste así? ¿Por qué lo hiciste?
Te odio, tenías razón, no me mereces, no mereces nada, no te me vuelvas a acercar jamás porfavor.
Si no te hubie...
Iku era igual que cualquier otro adolescente, Apenas y había logrado conseguir un trabajo decente en el que le aceptaran solo por tener poca experiencia en casi nada, un circo. No era payaso, ni mago, ni acróbata, su especialidad eran los malabares y lo mejor de todo para él, esque adoraba hacerlo, distraer y recibir aplausos por parte de su público.
Lo único que lo frenaba en algunas cosas era su edad, apenas y tenía 16 años recién cumplidos en ese entonces, no le gustaba hablar sobre su edad y de vez en cuando mentía sobre ello, odiaba y detestaba ser menor.
En cambio, Ren la pasaba fácil, en esos momentos tenía 20 años y eso significaba, más cosas, más libertades, más... Peligro. Aunque no lograba acostumbrarse del todo a lo último, hacer acrobacias era su trabajo, junto a unos cuantos más miembros de su familia, los nombraban y eran conocidos como "Los Moraga Voladores", pero un detalle era de que Ren no estaba del todo convencido de lo que hacía bajo las telas de su carpa en el circo. Él no conocía a Iku, no sabía quién era, nunca escuchó sobre él, así que por esa razón tampoco tenía ganas de conocerlo.
Un día, el director del Circo, en una Junta donde estaban los trabajadores, anunció una idea nueva, un espectáculo donde se harían parejas al azar y cada dúo haría un acto en el escenario, podía ser de lo que sea, pero tenía que salir bien, si o si.
Iku no quería participar con alguien más, usualmente hacía sus números en solitario, por desición propia, estuvo pensando en si realmente sea con quien le tocara, si les saldría bien o si sería todo lo contrario, vió como los demás sacaban papeles de un bowl de cristal con nombres al azar, iban con quien les había tocado y decidían lo que harían, las opciones se acababan.
Iku suspiró, que más podía perder? Pensó con indesicion, no quería, pero debía, se acercó al recipiente transparente y sacó un papel, abriendolo y leyendo mentalmente el nombre, ¿"Ren"? ¿Quién es ese tipo?
I:¿Quién mierda es Ren?...
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Iku se sorprendio al observar a un chico levemente atractivo ponerse de pie, aunque solo podía ver su rostro desde la nariz hasta su barbilla, ya que su cabello cubría parte de sus ojos; El malabarista supuso que él era su compañero.
Iku se sentía incomodo, no por estar junto a Ren, él no era el problema, pero el menor estaba adaptado en estar solo en sus actos, no era tan bueno en la comunicación con los demás trabajadores. Pero por parte de Ren, el chico era más abierto, más hablador y eso empezó a hacer que Iku le tuviera envidia.
En cada práctica Iku siempre encontraba algo para que Ren arregle, su postura, sus gestos, que hablara más o que se callara, pero claro, nunca se lo decía por pena, así que Ren tampoco notaba sus propios errores y eso molestaba al malabarista de a pocos.