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Hay personas que creen en el destino y almas gemelas, Natalie Kim es una de ellas.
Nacida de padres coreanos que emigraron a Estados Unidos y por cuestiones del destino terminaron en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, supo que el universo tiró de ciertos hilos para que terminará en aquella ciudad y sí bien su hermana menor, Tessa, solía mostrarle cada vídeo de Tiktok que hablará de tarot en modo de burla, dentro de sí, sentía que algo grande estaba destinado para ella.
Solía decir que a pesar de sus orígenes familiares, no había otra persona más regia que ella, el acento cantado, el gusto excesivo por la carne asada y la pasión por el fútbol de casa, se volvieron puntos claves para decidir su curso en la vida. Estudió en la Universidad Autónoma deNuevo León la carrera de Diseño Digital, aunque más que desarrollar sus habilidades, terminó siendo la guía y jardín donde florecieron las mejores oportunidades para su trabajo como manager de redes sociales en su equipo favorito.
No sabía muchas cosas de marketing para gusto de sus jefes, pero tenía pasión por los colores auriazules del equipo de su corazón y una creatividad que la hizo florecer en el diseño de las redes sociales de Tigres. Claramente su hermana menor solía hablarle constantemente de los trends más actualizados en redes y los memes que eran compartidos como fuego en un campo lleno de combustible, además de que una de sus antiguas compañeras de carrera también era una fanática de su equipo y se volvió una influencer reconocida que le ayudó a crecer más su vista en el mundo virtual.
Aún así, se prometió a sí misma a mantenerse profesional, podría tener una cuenta privada en la que discutiera con fanáticos del otro equipo de la ciudad y compartía fotos que no eran aprobadas por los de marketing, pero cada que pisaba el estadio, vestía una máscara que ocultaba la felicidad de visitar el estadio en el que creció.
Pero Diego Lainez notó los pequeños detalles que escapaban entre las grietas de la máscara que vestía, cuando se encontraba en la banca podía ver como apretaba el celular con estrés cada que la jugada no terminaba en gol y cada que estaba en la cancha, era la primera que veía acercándose para captar el momento en su celular. Marcelo Flores, un compañero de su mismo equipo, decía que su fijación por la chica era gracias a que la encontraba atractiva y no tanto porque tuviera una doble personalidad.
Sin embargo, en el grupo de whatsapp que compartía con el resto de jugadores y equipo de marketing, fue el único en ver el vídeo que accidentalmente envió Natalie desde su segunda cuenta. El mensaje fue borrado casi al instante, pero en el celular de Diego se leía claramente el nombre de otra cuenta y tras pasar una noche en vela investigando más, descubrió el fanatismo que Natalie trató de ocultar.