Los inhibidores mantienen los aromas bajo control. El uniforme oculta las diferencias. Y durante noventa minutos, solo importa el balón.
O al menos, eso es lo que todos creen.
Jude Bellingham y Edson Álvarez llevan años viéndose como rivales. Cada e...
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El estadio Azteca está a su máximo esplendor.
El rugido de más de ochenta mil aficionados sacudía el estadio mientras el árbitro llevaba el silbato a sus labios.
El aire estaba cargado de adrenalina... y de aromas.
Los inhibidores eran obligatorios durante los partidos internacionales. La FIFA los había implementado años atrás para garantizar la igualdad de condiciones entre jugadores de todas las dinámicas. Aun así, cuando dos alfas de carácter dominante coincidían sobre el mismo campo, había cosas que ningún medicamento podía controlar.
México contra Inglaterra
Los dos en busca de un lugar en los cuartos de final. Para México un momento histórico pues si el marcador queda a su favor sería la tercera vez en pasar a la siguiente etapa, quitando asi la famosa maldición del "quinto partido".
Jude Bellingham ajustó el brazalete de capitán y levantó la vista. Al otro lado del círculo central, Edson Álvarez esperaba el silbatazo inicial con la misma expresión seria que había mantenido durante todo el torneo.
No era la primera vez que se enfrentaban.
Y, si dependía de ellos, tampoco sería la última.
El balón comenzó a rodar.
Desde el primer minuto, el mediocampo se convirtió en una batalla. Jude dirigía cada ataque inglés con una intensidad que contagiaba a sus compañeros, mientras Edson rompía las jugadas inglesas con entradas precisas y una calma desesperante.
Cada vez que Jude recibía el balón, Edson aparecía para cerrarle los espacios.
Cada vez que Edson recuperaba la posesión, Jude era el primero en perseguirlo.
Minuto 36
El reloj marcó el minuto treinta y seis.
México trataba de contener a Inglaterra
La defensa mantenía el orden y el mediocampo luchaba cada balón como si fuera el último. Edson no había dejado respirar a Jude Bellingham en todo el encuentro, anticipando cada movimiento y obligándolo a jugar lejos del área.
-¡Cierren la banda! - Edson grito a su equipo
Pero llegaron tarde.
Bukayo Saka recibió por la banda derecha y levantó la cabeza antes de enviar un centro preciso al área.
Jude atacó el espacio entre los defensores mexicanos.
Saltó.
El contacto con el balón fue perfecto.
El cabezazo terminó en el fondo de la red.
Todo fue silencio, por un instante hasta que la porra inglesa estalló en victores, gritos por su parte. La emoción del primer gol por parte de su equipo no lo podían creer, Bellingham celebró con un salto y su equipo fue tras el. Esto les daba la ventaja.