Las noches tenían un brillo distinto en aquella parte de la ciudad.
Los edificios de cristal reflejaban los neones de los bares, los autos de lujo avanzaban lentamente por la avenida y las personas parecían vestir como si cada noche fuera una celebración.
La música escapaba de los clubes incluso antes de abrir sus puertas. Un bajo profundo hacía vibrar el pavimento mientras empleados corrían de un lado a otro preparando las luces, las mesas y las botellas que, en unas horas, desaparecerían entre risas y promesas vacías.
En medio de aquel mundo donde el dinero compraba casi todo, había un escenario.
Y cuando las luces se apagaban para dar inicio al espectáculo, solo existía una persona capaz de hacer que el salón entero guardara silencio.
Santa.
No necesitaba hablar.
Bastaba con que la música comenzara y su cuerpo hiciera el resto.
Esta noche era como una de tantas donde empresarios y todo tipo de personas de alto rango se reunían para cerrar tratos, para tomar, para fingir amistades y asegurar más dinero en sus trabajos, más alianzas. Mientras todo era risas falsas y olor a vino caro,apuestas en el pequeño casino exclusivo para lo más fuertes de la industria.
En un cuarto Santa se preparaba, arreglaba su pelo corto y maquillaba parte de su rostro, la luz adornaba el cuarto mientras el sonido fuerte de afuera donde seguía la fiesta.
Eligió un top negro que dejaba al descubierto parte de su abdomen, una prenda ajustada que acompañaba cada movimiento de su cuerpo. Lo combinó con un short del mismo color, creando un conjunto sencillo, pero imposible de ignorar bajo las luces del escenario.
Afuera, donde la música sonaba más fuerte, se encontraba Perth, esquivando cualquier tipo de conversación larga, se encontraba cansado y sin ganas de seguir pero todo se fue de sus manos cuando una voz proveniente de las bocinas que adornaban la pista de baile principal, se anuncio.
Las luces se apagaron.
Los murmullos empezaron.
-Bienvenidos a todos los presentes, damas y caballeros, esta noche nuestro anfitrión Pichirawit preparo un pequeño show para todos ustedes así que los invitamos a tomar asiento y guarden sus celulares, cualquiera que sea visto grabando será expulsado.
Perth estaba desde el segundo piso que daba perfectamente a la pista de baile, una luz se prendió apuntando directamente a un chico que hacía en el gran espacio, la música empezó y con ello el cuerpo del chico que también empezó a menearse al ritmo de la canción que era sensual, cara y lenta.
Su baile era sensual pero cuidadoso, cuidando cada paso, bajaba su cuerpo lentamente meneando su cadera y de repente las ganas que tenía Perth por salir de esa fiesta se desvanecieron y empezó a crecer un interés por saber quién era el que paseaba sus manos por su cabello mientras bailaba.
Perth bajo a la planta baja donde estaban los juegos de mesa, las luces se encendieron revelando mejor la cara del chico, aplausos se hicieron presentes y también uno de otros pares de billetes.
Santa bajó del escenario con la respiración todavía acelerada. El calor de los reflectores seguía pegado a su piel mientras caminaba hasta la barra. Pidió un vaso con hielo y una bebida, apoyando los codos sobre la superficie de mármol.
Con el dorso de la mano limpió el sudor que resbalaba por su frente. Solo entonces levantó la vista.
Recorrió el salón sin mucho interés, observando mesas, conversaciones y copas alzadas, hasta que se encontró con unos ojos fijos en él.
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Dowtonwn
FanfictionPerth odiaba los clubes. Demasiado ruido. Demasiadas personas fingiendo ser alguien más. Demasiadas sonrisas compradas. Sin embargo, los mejores negocios rara vez se cerraban en una oficina. Esa era la razón por la que, por tercera vez en el mes, cr...
