🎪 Ⴎ́ႶiႺმ Parte 🎪

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El vacío nunca había sido tan silencioso.

No quedaban escenarios extravagantes ni puertas imposibles.

Las plataformas de colores que alguna vez formaron parte de una de las aventuras de Caine ahora flotaban hechas pedazos, alejándose lentamente unas de otras como si el propio mundo estuviera perdiendo estabilidad.

Donde los recuerdos hacen eco.

No recordaba haber cerrado los ojos, pero tampoco le sorprendía encontrarse en un lugar que jamás había visto. Frente a ella se extendía una inmensa llanura blanca, silenciosa, donde el suelo parecía hecho de cristal empañado y el horizonte desaparecía entre una niebla tan espesa que era imposible distinguir dónde terminaba el mundo.

Permaneció inmóvil unos instantes, esperando escuchar la voz de Caine o alguna de sus exageradas presentaciones. No llegó nada. Solo silencio.

Comenzó a caminar.

Cada paso dejaba pequeñas ondas sobre el suelo, pero estas desaparecían casi al instante, como si aquel lugar se negara a conservar cualquier huella.

No sabía cuánto tiempo llevaba avanzando cuando distinguió una figura sentada sobre una roca gris.

Las largas orejas caídas eran inconfundibles.

Jax.

Él tampoco parecía sorprendido de verla. Permanecía con la mirada fija en el horizonte, balanceando distraídamente una pequeña piedra entre los dedos.

-Creí que terminarías apareciendo tarde, como siempre.

Pomni arqueó una ceja.

-¿Eso cuenta como un saludo?

Una sonrisa casi imperceptible apareció en el rostro de Jax.

-Supongo.

Ella terminó sentándose a su lado.

Ninguno habló durante un rato. Curiosamente, el silencio no resultaba incómodo. Era como si ambos entendieran que aquel lugar no necesitaba demasiadas palabras.

-¿Sabes dónde estamos? -preguntó finalmente Pomni.

Jax negó despacio.

-Llevo intentando averiguarlo desde que desperté.

-¿Y cuánto tiempo ha pasado?

Él observó el cielo blanco.

-No tengo idea. Aquí el tiempo... simplemente no existe.

Pomni dejó escapar un suspiro. Algo no estaba bien. Lo sentía desde el momento en que abrió los ojos, aunque no conseguía descubrir qué era.

Continuaron caminando sin un rumbo fijo. Conforme avanzaban, comenzaron a aparecer objetos aislados entre la niebla: una tetera, una puerta roja, una silla de madera, una pelota de colores. Todos parecían familiares, pero cuando intentaban recordar de dónde provenían, las imágenes se deshacían antes de completarse.

Jax tomó una carta de naipes que descansaba sobre el suelo.

La observó unos segundos.

-Juraría que esto era importante.

La carta desapareció entre sus dedos antes de que pudiera seguir pensando en ella.

Pomni sonrió de lado.

-Parece que este lugar tiene muy poca paciencia.

-Como tú.

Ella le dio un pequeño empujón con el hombro.

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