Hay jugadores que llegan con la etiqueta de estrella antes incluso de tocar un balón. Otros, en cambio, tienen que demostrar todos los días que merecen estar ahí.
En las instalaciones de Chivas existía un omega que parecía reunir todas las características para que nadie lo tomara en serio.
Era demasiado inquieto y hablaba de anime la mayoría del tiempo.
Sus tachones llevaban pequeños llaveros de personajes que escondía antes de los entrenamientos para que el entrenador no se los quitara.
Su casillero estaba lleno de mangas, figuras coleccionables y cartas que intercambiaba en algunas convenciones a las que asistía en su tiempo libre. Si alguien preguntaba dónde estaba Armando González, la respuesta casi siempre era la misma.
─Seguro está viendo otro capítulo de algún anime.
Todos reían, porque para ellos "La Hormiga" no era precisamente un omega como tal, sino uno más de ellos.
En especial cuando el balón estaba en la cancha, Armando se sentía como si estuviera protagonizando una de esas escenas exageradas que tanto le gustaba ver en los animes.
─¿Qué hay de nuevo mi hormi?─, preguntó el CM preparándose para grabar un nuevo video.
─Na.....da....─ el omega ni bien pudo terminar cuando sintió un aroma fuera de lo común.
Giró la cabeza buscando el orgien y no paro hasta encontrarlo y ahí en medio de los vestidores lo encontro, era el nuevo fichaje.
Un alfa que parecía haber salido de un catálogo de las que veía su hermana.
─¿Hormi?─, el CM paso la mano por delante de su amigo, pero al ver que lo perdió solo alzo los hombros y fue a grabar al nuevo.
Desde su esquina Armando pudo notar lo seguro que era el alfa de sí mismo dejando ese aire de niño whitexican que hacía que cualquiera volteara a verlo apenas cruzara la puerta.
Luego de esa entrevista las redes sociales explotaron desde el momento en que apareció con la camiseta rojiblanca.
Armando se la pasaba viendo los edits y riendo de lo mucho que adulaban la belleza de su nuevo compañero.
Rara vez se había sentido atraído por un compañero, pero esta vez sentía que ese alfa era su destinado, por lo que se la pasaba la mayor parte de su tiempo viendo lo que decían de él.
Aunque no todo era bueno, sino que también había información maliciosa que los periodistas divulgaban por su precio y si había sido una buena inversión para el equipo.
─Pinches amarillistas─ se quejo guardando el último balón de la práctica, listo para ir al vestidor e intentar acercárse más al alfa.
Mientras tanto los jugadores del equipo se habían juntado para gastarle una broma al "niño fresa".
─Le doy dos días para que se cuenta que dejamos una calceta del Piojo entre sus cosas.
─Un día─, entró Tala quitándose los guantes uniéndose a la diversión.
─Yo digo que hoy─, aposto Alvarado. ─ Esa calceta la he usado por tres semanas.
Las carcajadas llenaron el vestidor, pero callaron cuando vieron a un nervioso omega otaku acercándose al nuevo con evidentes intenciones de coquetear.
─¿Y qué harás está tarde?─, preguntó recargándose en los casilleros fingiendo despreocupación.
─Iré a mi casa─ contesto seco el ojiverde sacando sus cosas.
─Oh... ─ Armando asintió con la cabeza y antes de que pudiera continuar, Brian saco de su casillero una calceta tan apestosa que casi lo hace vómitar.
─Oh shit─, se tapo la nariz el alfa. ─Did you do it?─ todos en el vestuario estallaron de risas y Brian solo rodo los ojos soltando la calcetana. ─It's no funny.
─Yo no lo hice─susurró el omega saliendo del shock inicial, pero había sido muy tarde pues el alfa ya se había ido molesto.
─Ay mi Hormi, más suerte para la próxima─ se rió el Tala dandole unas palmadas antes de salir.
¿Cuál era la probabilidad que le pasará eso? Se preguntó el omega molesto.
Pero no se iba a rendir, conquistar al alfa fresa parecía difícil, pero no era imposible.
Era como meter un gol y para eso él era muy bueno.
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A un paso del gol|| Brimiga
FanfictionDonde nadie cree que el omega otaku pueda conquistar al nuevo alfa freson que llego a las Chivas.
