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Vacaciones... Siempre las he odiado, probablemente por ser aburridas como el infierno y por siempre estar sola.

No soy precisamente la persona mas sociable del mundo, mi grupo de amigas es pequeño y todas tienen relaciones estables, obviamente soy la excepción. Asi que, cuando mencionaron un viaje a la playa mi primera respuesta fue no, pero no lo tomaron bien.

- Hanna por favor!!!!!!!!!!!!!!!!- esa era la voz de mi mejor amiga, Lex - Ya te dije que no, será aburrido y estaré sola -Oh vamos, será divertido y no te sentirás apartada, sabes que te queremos- Trate con todas mis fuerzas de negarme pero ver ese puchero que hacia cada vez que quería algo... Me era imposible negarme, es como mi hermana pequeña -Bien, iré! Pero si empiezan a derramar miel ten por seguro que saldré de ahí.

El viaje estaba planeado para dentro de 3 días, al parecer Jeju era el destino para aquellos que amaban el mar y la tranquilidad, internamente me preguntaba cuánta gente extraña podría haber en ese lugar, no es por juzgar pero siempre termino rodeada de personas raras, no sé si eso habla más de mi de lo que quisiera imaginar. El viaje en avión fue corto, posiblemente debido a que dormí todo el tiempo, pero era necesario para mi salud mental, ver a Lex compartir saliva con su novio, Kevin, no era algo muy agradable, Lia y su novio Alex llegarían más tarde debido a compromisos de trabajo.
El aeropuerto se encontraba lleno, gente con pancartas esperando a familiares o amigos, individuos con maletas pequeñas y cara de necesitar con urgencia una buena siesta, y mientras nos dirigíamos para recuperar nuestro equipaje choque con una pared, o al menos eso me pareció a mi -Que diablos te pasa, acaso no miras por dónde vas? -Exclamé con la voz más firme que pude permitirme después de terminar cayendo de trasero al piso- Eso podría decirte yo a ti, me golpeaste y en lugar de disculparte estás gritando como loca- El enojo aumento como espuma, no sabía que me molestaba más, su actitud segura y confiada al acusarme de golpearlo o lo increíblemente guapo que era, su actitud combinaba con su rostro perfecto, sonrisa de comercial y hermosos lunares pequeños que decoraban su rostro, la vida a veces es injusta.
Recorrí su rostro sin gota de vergüenza, lo que al parecer le pareció divertido, -Si vas a seguir mirandome así te daré que cobrarte- y esa simple frase me devolvió a la realidad, Lex se acercó a nosotros y usando su voz más tranquila intervino antes de que mi carácter fuerte apareciera y me dejara en vergüenza frente a todo el aeropuerto -Lo siento mucho, disculpa a mi amiga, no fue su intención- esa pequeña defensa me resultó de lo más insultante, pero antes de poder decir algo más solo se ti una mano levantandome junto a la poca dignidad que me quedaba.

Lex trato de tranquilizarme y fallo completamente en el intento -Hanna por favor, deja de mirarme asi- dijo después de abordar un taxi con camino había el hotel.
- Y como debería de mirarte? Me levantaste como si fuera una niña y no me dejaste reclamar nada!- la mirada que me dedico fue exactamente la que usaba mi madre cuando sabía que estaba siendo dramática -Hanna vamos, fue un accidente. Además él es guapo- solte una risa ligera que contrastaba con la mirada sería que Kevin le dio.

Llegamos al hotel en menos de 30 minutos y la vista que nos recibió era digna de fotografía, lo que ayudó a relajarme bastante. Después de registrarnos y ubicar el elevador, subimos a nuestras habitaciones, deje mi maleta junto a la puerta y de dirigí al balcón, el aire salado me dio por completo en el rostro y sentí la tensión abandonar mi cuerpo. Una hora después nos encontramos en la habitación de Lex para discutir el plan para esa noche, Lia y Alex recién habían llegado y al parecer descansar no era opción, acordamos ir a cenar y después a bailar, mi plan era cenar y después regresar a mi habitación y leer un par de novelas que tenía abandonadas, obviamente fue rechazado. De regreso a mi habitación revise mi maleta para ver qué usaría, empaque ropa cómoda porque mis planes no incluían salir, opte por un vestido color crema que se ajustaba a mi cuerpo como una segunda piel, ondule mi cabello y agregué un maquillaje discreto. Baje a recepción para esperar a los demás, lo que menos esperaba era encontrar al sujeto del aeropuerto en ese preciso lugar, -Estas siguiéndome?- pregunto cómo si estuviera preguntando por el clima -Siguiendote?, por favor- rode los ojos y gire mi cabeza hacia otro lado, pero él no parecía dispuesto a dar por terminada la conversación -Permiteme presentarme como es debido, mi nombre es Jun- dijo mientras extendía una mano hacia mí -Hanna- fue la única palabra que abandono mi boca, -Un placer conocerte- agrego mientras apretaba mi mano entre la suya, justo en ese momento las puertas del ascensor se abrieron y mis amigas llegaron por fin. Me di la vuelta y camine hacia ellas mientras me dirigían miradas de sorpresa - Quién es ese?- pregunto Lia, sin molestarse en bajar el tono de su voz -No es nadie- dije más para mí que para saciar su curiosidad -Si tú lo dices- dijo mientras levantaba los hombros pero sin perder ese tono de sospecha. Nos dirigimos al restaurante que habíamos reservado previamente, era un lugar sencillo y elegante, cuya especialidad era la comida local, la cena paso entre bromas, risas y planes para seguir la noche. Después de cenar nos dirigimos a un pequeño bar, las luces de colores y la música fuerte creaban una atmósfera increíble, los cuerpos llenaban la pista de baile, fundiéndose unos con otros y se movía como las olas en el mar.
Nos asignaron una mesa pequeña junto a la pista de baile e inmediatamente los tragos comenzaron a llegar, poco a poco el alcohol nos fue desinhibiendo y se acercaron a la pista, Lex y Lia bailaban con sus respectivas parejas mientras yo las observaba desde la mesa, el ambiente era caliente y pesado, la música fuerte me hacía vibrar la cabeza y el alcohol siguió fluyendo hasta hacer a un lado la timidez.
Mis piernas se movieron solas hacia la pista, mientras una canción con un ritmo sensual y moderno me hacía mover el cuerpo con un seguridad que desconocía, de pronto un par de manos tocaron mi cintura y me acercaron hacia un pecho fuerte, un aroma delicioso inundó mis fosas nasales mientras mi cuerpo era girado para poder mirar el rostro del desconocido.
Mi visión estaba nublada por el alcohol, pero conocía esa mirada que recorría mi rostro con una mezcla de diversión y deseo, las manos en mi cintura me apretaron un poco más mientras mi cuerpo y el del desconocido se movían al ritmo de la música, sus labios se movieron con libertad hasta mis oídos y una voz sexy y profunda invadió mis sentidos -Asi que no solo eres buena peleando, también eres jodidamente sexy cuando bailas- quise preguntar de dónde nos conocíamos, pero recordé esa mañana en el aeropuerto y de nuevo esa sensación de coraje apareció -Y al parecer no solo vas por la vida haciendo caer a las personas, también las acosas- su risa retumbo en mis oídos y su agarre se apretó un poco más., la música seguis sonando pero toda mi atención se encontraba en ese punto donde sus manos sostenían mi cintura mientras trazaba pequeños círculos con la yema de sus dedos. La sensación era eléctrica, su toque enviaba sensaciones hasta el momento desconocidas para mí, poco a poco nuestras respiraciones cambiaron y la distancia entre nuestros labios se hizo cada vez más pequeña, el primer roce fue tímido, como si pidiera permiso y yo simplemente se lo dí, nos separamos y yo solo podía pensar en lo mucho que deseaba que me besara de nuevo, tomo mi mano y nos dirigimos a la salida, el aire fresco golpeó mi rostro y quitó un poco la niebla de mi cabeza y caí en cuenta de que había besado a un desconocido, que no sabía nada más que su nombre y que me llevaba de la mano hacia la playa. El sentido común al parecer decidió que era buen momento para abandonarme, porque me encontré tomando su mano con más fuerza y riendo en el proceso.

El sonido de las olas y el aire salado nos envolvieron como una manta, nos sentamos en la arena sin decir nada, solo observando la arena. De repente su mano, que no me había soltado ni un solo segundo, me apretó levemente, haciendome girar mi rostro hacia él y encontrarlo mirándome con un deseo espeso y profundo, mi otra mano se acercó suavemente a su rostro y lo acaricio ligeramente, ayudándome para acortar la distancia entre nosotros. Besé sus labios, lentamente al principio, pero al sentir una ligera mordida y escuchar una leve risa me detuve, sentí su frente tocar la mía y un suspiro suave abandono su cuerpo -Me está volviendo loco, y si empiezas no seré capaz de detenerme- sus ojos tenían una chispa que hizo calentar mi cuerpo y en un acto de valentia me escuche decir -No te detengas- sus labios me tomaron con fuerza, con un pasion que solo parecía aumentar a cada segundo. Sus labios recorrieron mi rostro, bajaron lentamente hacia mi cuello mientras dejaba pequeñas mordidas que me provocaban gemidos de placer, sus manos me recortaron suavemente, un contraste extraño a la pasión con la que me besaba, sus manos recorrían mis muslos, separándolos un poco y levantando mi vestido, sentí el peso de su cuerpo sobre el mío y nunca me había sentido tan segura de algo en mi vida.
Su respiración entrecortada, sus manos firmes pero tiernas al mismo tiempo, esa sonrisa descarada mientras lentamente quitaba mi vestido y su pantalón, su lengua quemando como fuego haciendo círculos en mi centro de placer, sus dedos abriéndome lentamente y sus gemidos ahogados aumentaban mi placer y erizaban mi piel.
Sus labios recorrieron mis senos con hambre, jugando con mis pezones me dio una de las sensaciones más increíbles de la vida, cuando me penetro, lento y profundo, en contraste con sus apasionados besos y la firmeza de sus manos apretando mis senos, el sonido del mar y la brisa marina solo agregaban una capa más a un placer que hasta ese momento me era desconocido. Recorrí su espalda con mis manos, deleitandome en las dulces sensaciones que nuestros cuerpos sentian, ardiendo en sintonía mientras un orgasmo indescriptible azotaba mi cuerpo, sus movimientos aumentaron en intesidad, haciéndome saber que estaba cerca, un gemido gutural se adentro en mis oídos mientras sentía su semen llenandome por completo y su respiración irregular bajando lentamente hacia mi cuello.

Nos quedamos así, unidos, hasta que el sueño nos vencio...

Al día siguiente una sensación extraña invadía mis sentidos, unos brazos fuertes me sujetaban mientras el amanecer devolvía poco a poco la luz al mundo, una sonrisa perezosa se asomo en sus labios mientras se incorporaba lentamente, no hubo necesidad de palabras, nuestras miradas decían todo.
Tomo mi mano y me ayudó a levantarme, caminamos por la playa mientras los rayos del sol acariciaban nuestra piel y dentro de nosotros, en un lugar nuevo y tierno, daba inicio un sentimiento nuevo que sabíamos sería eterno.

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⏰ Last updated: Jul 29 ⏰

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