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TE AMO

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A Carlos le gusta Memo

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A Carlos le gusta Memo.

Y eso todos en la selección lo sabían, incluso personas fuera de ella lo sabían: compañeros de quipo, amigos, sus padres, el del periódico, la señora del café, algunos periodistas... e incluso en redes se comenzó a formar un rumor entre los fans.

Todo el mundo lo sabía.

Todos.

Menos Memo

Pero el problema no viene con que él no lo sepa. No, viene del hecho que él ha querido declararse desde hace tiempo pero no ha podido, no por qué nunca se le ha presentado la oportunidad -ha tenido varias- sino que no ha podido hacerlo porque siempre que habla a solas con él, su mente queda en blanco.

Pero era inevitable, cuando solo están los dos se toma el tiempo con verlo detenidamente. Ahí estaba su problema.

Ochoa ya no estaba chavo, y eso lo sabía. Pero eso no quitaba que se seguía viendo absurdamente atractivo. Seguía en forma, era alto, con esos rizos perfectamente cuidados. Siempre ante las cámaras mostraba una sonrisa coqueta, segura, él sabe que es guapo y se ha encargado de mostrarlo. Saludando sin pena a todos con esa calidez natural y madura, la de alguien que ha llevado años de experiencia sobre su espalda. Nada alejado de la realidad.

El muy canijo sabía servir rostro como nadie.

Y Carlos se emboba siempre que lo ve. Su mente quedaba en blanco, admirándolo con devoción casi preocupante. Para cuándo reaccionada ya era demasiado tarde, ya alguien había llegado y la oportunidad se esfumaba.

Pero está vez sería diferente.

Apenas supo que fue convocado en el mundial, no pudo evitar saltar de la felicidad.

Y era claro, no solo podría estar en primera fila apoyando a su país en el deporte que tanto amaba... también tendría más tiempo para poder estar con Memo y así poder confesar todo lo que sentía.

Su idea era simple pero eficaz: conseguir un momento a solas con él y hablar un rato, tal vez un par de copas y, al estar en el momento perfecto... se confiesa. Ochoa acepta, se dan piquitos en la boca toda la noche, deciden vivir juntos con Kevin y Dieguito como sus hijos, en una casa de campo con dos gatos, un perro y una gallina. Felices para siempre.

Si, un plan perfecto.

O eso creía él.

O eso creía él

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Te AMOrdido un perroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora