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Si se lo hubieran preguntado hace 6 horas, Armando se hubiera reído de solo imaginar estar en un lugar tan corriente, pero ahora estaba bailando al ritmo de plan B junto a una chica que acababa de conocer, no recordaba si hace 15 minutos o una hora, hacía mucho que dejó de ser consciente de su entorno, solo quería seguir disfrutando de los cuerpos que estaban pegados y bailando a su alrededor.

Armando sintió una mano en su nuca que lo hizo girar para después ver a Mateo, su mejor amigo de toda la vida, su mano pasó por la unión entre su cuello y hombro hasta llegar a su mandíbula, y con una fuerza delicada levantó su cabeza para darle un shot del tequila que llevaba consigo.

González disfruto del sabor del alcohol bajando por su garganta y soltó un ligero gemido de satisfacción al sentir el ardor que dejaba a su paso. Mateo le dio a la chica un shot, para después también tomar uno él y ponerse detrás de Armando, dejándolo atrapado entre su cuerpo y el de la morena de nombre desconocido. Disfrutaba de la increíble experiencia de estar bailando en medio de dos personas tan guapas, hasta que Mateo empezó a dejar besos ligeros por su cuello y le habló al oído.

–Güero, deberías de ir a consolar a Cade, llevas un chingo babeando por él y ahorita que acaba de dejar a su novia es tu oportunidad, ya si te manda a la verga le echas la culpa al alcohol mañana.

En la mente borracha de Armando fue la idea más brillante, así que no perdió tiempo y comenzó a buscar a Cowell entre la gente, lo cual no fue nada fácil de tan borracho que estaba, pero al final pudo encontrarlo en una esquina sentado viendo a la gente bailar, pero sin estar presente. González camino lo más derecho y consciente que su cuerpo lo dejó, sin embargo, eso no evitó que chocara con la gente con la que pasaba a su lado, solo atino a decir "Perdón" después de cada golpe.

Cuando llegó junto a él lo tomó del brazo y sin decir palabra lo arrastró hasta la pista, donde sonaba una canción de bad bunny de fondo.

–Ahorita no, Hormi, neta no traigo ánimos –dijo Cade mientras trataba de soltarse del agarre de Armando y volver a donde estaba sentado antes.

–Solamente esta canción, vaquerito, relájate y déjate llevar un ratito –la Hormiga pasó sus brazos alrededor de su cuello en un tipo de abrazo, comenzó a moverse en un vaivén que en su mente alcoholizada creía ser sexy y en un momento de valentía acercó su rostro para darle un beso, pero la respuesta no fue lo que esperaba.

—¡¿QUÉ PEDO, ARMANDO?! NO MAMES, CONMIGO NO ANDES CON TUS JOTERIAS —sintió como lo empujaba con ambas manos en su pecho, tal vez no lo había hecho con tanta fuerza, pero, con todo el alcohol que llevaba encima, bastó para caerse de nalgas–. Ya te había dicho que no tenía pedos con verte de maricón con Mateo, pero cómo vergas se te ocurre conmigo cabrón, neta cruzaste la línea, pendejo –muy enojado comenzó a caminar empujando a la gente que se cruzaba en su camino a la salida.

A su cerebro le costaba procesar lo que acababa de pasar, cuando reaccionó Cowell ya no estaba a la vista, como pudo se levantó, sentía la cara roja de vergüenza, lo único que quería era arreglar su amistad con el chico, así que salió corriendo para buscarlo.

Le costó un esfuerzo sobrehumano salir sin ser aplastado o volver a caerse, cuando logró estar afuera y el aire frío le golpeó en la cara trayendo consigo sus errores de la noche, todo el alcohol que había tomado durante la noche comenzó a pasarle factura, unas ganas inmensas de vomitar se hicieron presentes, ni siquiera pudo hacerse a un lado más despejado donde nadie lo viera, no tuvo autocontrol y comenzó a vomitar, por más que lo intentaba no podía dejar de hacerlo, ya no sabía si era de lo pedo o de lo mal que lo hacía sentir haber perdido a uno de sus mejores amigos de la manera más estúpida posible.

Cuando pudo tranquilizarse vio al cadenero mirarlo con cara de lástima, sacó un billete de quinientos y se lo dio sin poder verlo a los ojos.

Necesitaba irse de ahí lo más pronto posible, sería un problema para su yo de mañana pagarle su parte de la cuenta a Mateo en ese momento el verdadero problema era encontrar su camioneta; trato de hacer memoria lo mejor que pudo y después de caminar durante 15 minutos por fin la encontró.

Dirt road | Brimiga / HormianHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora