Yeonjun había llegado tarde como de costumbre. Ser el favorito del público le daba cierta libertad, una muy limitada pero libertad en fin.
Entró al camerino y pronto fue despojándose de su ropa. Sus otros compañeros ya estaban en el trabajo, por lo que se encontró desnudo en la soledad de un cuarto viejo y asqueroso.
Se colocó un pantalón negro de cuero ajustado a su cuerpo y una playera transparente ligeramente holgada de color fucsia. En sus pezones habían dos cruces, uno en cada uno, del mismo color que sus pantalones. Unas botas oscuras y ya no quedaba otra que salir a romper la pista.
Esa noche el club Hybe estaba repleto, principalmente de hombres hambrientos de ver hombres y mujeres bailar en ropa provocativa y zapatos incómodos por horas.
A Yeonjun, por ser el favorito y el que más clientela atraía lo ponían en el centro, acompañando de una barra de pole dance en dónde, hasta bien entrada la madrugada, debía bailar y seducir a las personas por algunos wones.
Esa noche como pocas veces se sentía algo desganado, pero trataba que no se le notara en el rostro. El continuaba guiñándole y sonriéndole a los babosos que enloquecían con sus movimientos pélvicos.
Sólo dejaban unos pocos wones pero ellos se creian con el derecho de tocar de más. Lo veía en sus ojos. Con el dinero que compraba un ramen soñaban con tenerlo sobre la cama en cuatro.
Que sigan soñando. Pensaba mientras le lanzaba un beso a un cliente tras que este le dejara dinero en el borde de su pantalón.
Él continuó con lo suyo. Su cuerpo comenzaba a sudar. La música rebotando en todas las paredes le hacían sentir que su pecho estallaría en cualquier momento.
El tiempo continuó pasando y, para hacerlo más interesante, se quitó la remera transparente que llevaba.
Él lo sabía. Sabía que su público enloquecía cada vez que se quitaba la playera y dejaba al descubierto sus músculos.
Yeonjun se tocaba con sutileza, rozaba su piel sudorosa del pecho mientras se relamía la lengua. Así los billetes caían como lluvia.
Y ahí volvía a ver el deseo en la mirada de esos pobres diablos. Que era más parecido a la lujuria. Pero no obtendrían más que un baile y quizás, si se portaban bien, o sea, si daban mucho dinero, volvería a lanzar besos o guiñar el ojo.
Estaba inmerso en la música, bailando con los ojos cerrados relamiéndose los labios bajo el ritmo de 'feel' de Beneld que no se percató de la llegada de un nuevo hombre entre el público.
Al abrir los ojos sus miradas se encontraron.
Lo primero que vio fue que llevaba traje, parecía sastrería cara, o quizás solo una buena imitación. El cabello negro lo tenía peinado hacia arriba y atrás, dejando su frente al descubierto. Estaba con el codo apoyado sobre una sucia mesa mientras que su mano se pasaba en su mentón, allí dejaba ver varios anillos.
Tenía unos labios gruesos y brillosos, uno nariz ligeramente pequeña, y unos ojos que en vez de verlo con deseo o lujuria lo veía con curiosidad.
Se movió en su asiento para sacar una billetera. Lo llamó con el dedo ahora sin mirarlo al rostro.
Esa soberbia no le gustaba, pero trabajo es trabajo así que Yeonjun se acercó hasta arrodillarse de piernas abiertas, ondeando su cintura para que deposite el dinero en sus bolsillos o en su cadera, pero a cambio de eso el sujeto abrió la boca mientras le extendía el billete.
Asqueroso. Pensó. Entendió el mensaje al instante así que acercó su cuerpo y le abrió la boca. Cuando sintió el dinero en su lengua la cerró y se apartó. Antes de eso pudo leer de sus labios un 'buen chico'.
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fxxking st☆r | SOOJUN
FanfictionYeonjun es un trabajador que vende su cuerpo en un bar de mala muerte, hasta que conoce a Soobin, un mafioso que lo quiere llevar a la fama. +18 ; temas sensibles .
