La lluvia azotaba con violencia el hogar de la familia Addams, una cortina de agua que caía con violencia, no dejando ver más alla del rosal.
Y en medio de todo, la silueta de un hombre montado a caballo se alejaba lentamente por el sendero que llevaba a la salida trasera de la mansión.
En la ventana del primer piso, con las lágrimas surcando sus pálidas mejillas y una daga negra fuertemente sostenida entre sus dedos, una Merlina de 10 años veía a aquel hombre partir hacía lo desconocido, sin saber, sin imaginarse que, desde entonces, nunca más lo volvería a ver.
Las palabras de Walter resonaron en su cabeza como ecos lejanos de una promesa que Jamás logró ser cumplida.
_tranquila mi angelito. Volveré antes de tu cumpleaños número once, y esta vez te llevaré conmigo a conocer Eldrith, ¿sí? Por ahora yo iré al bosque Veyra, las coordenadas de la última pistas me llevan ahí... En el hueco de la pared, ahí lo dejé. Ya es hora, mi angelito
Sus ojos, negros como la obsidiana misma se abrieron con brusquedad. Su respiración entrecortada y agitada hacía a su pecho subir y bajar con fuerza.
Las palabras de Walter seguían sonando en su cabeza
Por ahora yo iré al bosque Veyra, las coordenadas de la última pistas me llevan ahí... En el hueco de la pared, ahí lo dejé. Ya es hora, mi angelito
El bosque Veyra, un campo minado de criaturas extrañas y corrientes tan fuertes que parecía tener vida propia.
Las pistas que Walter había encontrado días antes de irse lo habían llevado hasta ahí. Ella lo sabía, lo supo desde siempre, se repetía en sus sueños y visiones como mantra. Pero esta vez habia algo más, algo más concreto.
«el hueco en la pared» pensó
Merlina se levantó de la cama y tomó su abrigo y la mochila que siempre llevaba con ella y fue poniendo las cosas básicas
-cepillos
_cremas
_protectores
_dinero
_si Walter no vuelve. Entonces yo misma iré a buscarlo_murmuró al aire_yo te encontraré abuelo.
Caminó hacía un baúl antiguo, olvidado en una esquina de su habitación desde que dejó de guardar las cosas que quería conservar. Lo deslizó con un empujón firme, revelando una abertura tan mínima en la pared que cualquiera simplemente lo hubiera pasado por alto. Pero ella no. Y, al parecer, Walter tampoco lo habia hecho.
Sus uñas entraron en la abertura y de tiraron. La cavidad se abrió, revelando una carta y una libreta de cuero junto con la pluma que Merlina reconoció como la que Walter usaba para anotar las pistas.
Sus pasos fueron sigilosos, se movía con una agilidad antinatural.
En la cocina, las luces de velas parpadeaban como so quisieran apagarse.
Largo, el mayordomo de la familia, con su tes pálida y su figura alta preparaba un sándwich asquerosamente verde y gelatinoso.
Merlina se escondió detrás de la mesa, viendo como este se llevaba el sándwich a la boca y lo saboreaba como si fuera una completa delicia.
En ese momento, dedos apareció en su hombro como por arte de magia.
La mano amputada gesticulaba desesperadamente sobre su hombro, como advirtiéndole o aconsejándole.
_shhh_susurró, tan bajoto que apenas se oía el murmullo de su voz_nos va a escuchar. Mejor ayudame y ve a distraerlo.
Dedos hizo un gesto de hincarse, en su idioma, una forma de asentir.
Bajó de su hombro con confianza y cruzó la habitación exitosamente, haciendo ruidos a propósito para llamar la atención de Largo
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ELDRITH
Fanfictioncunado él se encaminó hacía Eldrith, con nada más que su caballo y la promesa de volver, dejando atrás a una Merlina de 10 años nunca pensó que su sueño lo iba a alejar de su "ángel". se fue sin saberlo y nunca más regresó. pero su recuerdo y el rec...
