Joder... Que sueño, quiero seguir durmiendo pero tengo que ir a estudiar. Hoy es lunes y lo único que quiero hacer ahora mismo es verle la cara a mis profesores. Mínimo puedo estar con mis amigos. Nicolas, Esteban y... Mi mejor amigo Aaron.
Me frote los ojos y salí de mi habitación hecha un desastre, salgo al patio y agarro mi toalla y voy directo a bañarme.
Joder, tengo cara de que no he dormido en 5 años y ayer dormí como un bebe. Tengo el pelo hecho un desastre y una cara de que matare a todo aquel que me salude.
En contra de mis deseos, me apresuro a bañarme. No puedo mentir que los primeros 30 segundos no muevo ni un solo musculo y me quedo mirando al frente mientras el agua me recorre la espalda. Cuando por fin me doy el gusto de despertar, hago lo de siempre. Jabón, Champú y agua.
Salgo de la ducha con mi toalla envuelta en mi cuerpo como un burrito. Llego a mi habitación y me coloco el uniforme rápidamente. Intento despertarme pellizcándome en el brazo pero es inútil.
Salgo de mi habitación y me siento para desayunar, parece que estoy en modo automático. Cada ciertas cucharadas me quedo masticando mientras miro a la mesa como si fuera lo mas interesante del mundo.
-Deberías de echarte un poco de agua fría en la cara para ver si despiertas. Dice mi padre que me mira fijamente como si fuera un animal en extinción.
-Nunca funciona, no cambiara nada. Hablo con pocas ganas y mi voz suena directamente a muerto.
De vuelvo mi mirada mi plato a medias, pero soy consciente de que mi papá me esta mirando fijamente. Me apresuro a terminar de comer y llevo mi plato a el fregadero.
Me termino de alistar con lo de siempre, zapatos, cepillarse y peinarme. Obviamente junto con todo lo demás.
Cuando voy por mi celular, escucho a mi madre decirme desde su habitación:
—¡Hija, ponte aretes!
Ay, no. Detesto utilizar aretes, pero desde que me compraron el pantalón del colegio me obligan a ponérmelos para que me vea "más femenina", y eso me termina de enojar.
Me doy media vuelta y entro a la habitación de mis padres. Veo el trapito que tiene encima todos los aretes de mi mamá y los míos. Paso mi mirada por varios, pero ninguno me gusta, hasta que los veo. Mis aretes favoritos y los únicos que me gustan de verdad. Los que me regaló mi mejor amigo de cumpleaños.
Al instante los tomo y me acerco al espejo. Me fijo en cómo se me ven y levanto un poco la comisura de los labios, formando una pequeña sonrisa. Me quedan mejor que todos los demás. No puedo negar que me encantan, ¿ok?
Me doy media vuelta y tomo mi collar, también el que me regaló él de cumpleaños. Es de los pocos collares que uso, a pesar de tener algunos.
Ahora sí, sin nada que me lo impida, voy por mi celular, que está en la habitación, y lo guardo en mi bolsillo. Tomo mi maleta y me la coloco en la espalda mientras cierro la puerta de la habitación.
Mi padre ya me está esperando en la entrada cuando llego con mi maleta. Abre la puerta del apartamento; yo salgo, abro la otra puerta y espero a que mi papá abra la puerta de la casa.
Justo en ese momento, escucho ese sonido que tanto reconozco: las bicicletas. Afirmativamente, está pasando la bicirruta. Apenas salgo, veo al profesor de Aaron girar la esquina. Y unos segundos después, veo a Sharick y, junto a él, está Aaron.
Mi mejor amigo y, al mismo tiempo, el estúpido chico que me gusta.
Aaron... Lo conocí en séptimo, el año pasado. Él estaba detrás de mí en el orden de lista y, a pesar de que soy medio antisocial, él es súper social y, en menos tiempo del que me imaginé, ya era mi amigo.
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Fuimos un para siempre
RomanceÉramos dos mejores amigos que encontraban refugio el uno en el otro. Siempre había alguien dispuesto a escuchar, a apoyar y a quedarse, incluso cuando el resto del mundo parecía irse. Nuestra historia nunca fue sencilla, pero tampoco imaginamos que...
