Capítulo 1: El muchacho de la hacienda
El sol apenas comenzaba a asomarse sobre los cerros de Culiacán cuando el canto de los gallos rompió el silencio del pueblo. El aire olía a tierra húmeda, alfalfa recién cortada y café de olla. Desde temprano ya podían escucharse las camionetas pasar por el camino de terracería, los caballos relinchar en los corrales y los trabajadores saludarse antes de comenzar la jornada.
En la hacienda más grande de toda la región, los peones ya estaban ensillando los caballos.
—¡Eh, compa! Apúrense tantito, que hoy hay mucho jale —gritó un hombre desde el corral.
Un joven salió de la casa principal acomodándose el sombrero negro. Llevaba una camisa de mezclilla arremangada hasta los codos, pantalón de mezclilla oscuro, botas cafés ya marcadas por el trabajo y un cinturón con una hebilla plateada.
Era Bang Chan.
—¿Qué onda, plebes? ¿Ya dieron de comer al ganado o todavía andan haciéndose mensos? —preguntó con una sonrisa.
—Ya casi, patrón.
—¿"Ya casi"? No, hombre. Si mi apá baja antes que ustedes acaben, el regaño me lo llevo yo.
Todos soltaron una carcajada.
Chan era el hijo mayor de los dueños de la hacienda. Aunque algún día heredaría todas esas tierras, nunca actuaba como si fuera mejor que los demás. Trabajaba igual de duro que cualquier peón, conocía el nombre de cada caballo y no le tenía miedo a ensuciarse las manos.
Su padre apareció en la entrada de la casa.
—Chan.
—¿Mande, apá?
—Después del desayuno vas al pueblo. Tu mamá encargó unas cosas.
—Arre.
—Y no te entretengas platicando.
Chan sonrió.
—No prometo nada.
...
Mientras tanto...
A unos quince minutos de la hacienda se encontraba una enorme casa blanca con balcones de hierro negro y jardines perfectamente cuidados. Era imposible pasar por la calle sin voltear a verla.
Ahí vivía la familia Kim.
La empleada abrió lentamente las cortinas del enorme cuarto.
—Joven Seungmin... ya son las ocho.
Un bulto debajo de las cobijas apenas se movió.
—Cinco minutos...
—Eso dijo hace veinte.
—Ahora sí son cinco de verdad...
La mujer negó con la cabeza divertida.
—Su mamá lo está esperando para desayunar.
Eso hizo que Seungmin finalmente abriera los ojos.
Con pereza se levantó de la enorme cama, caminó hasta el baño privado y minutos después bajó las escaleras.
Su madre ya estaba sentada leyendo el periódico.
—Buenos días.
—Buenos días, hijo.
Su padre dejó la taza de café sobre la mesa.
—Hoy iremos a revisar unos terrenos después de comer.
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"Entre Sombreros Y Corazones"
FanfictionEn un pequeño pueblo de Culiacán, donde todos se conocen, dos familias son las más importantes de la región. Bang Chan es el hijo de los dueños de la hacienda más grande del pueblo; un joven ranchero alegre, trabajador y de carácter fuerte que habla...
