En todos los años que existió, jamás encontró algo capaz de saciar el hambre voraz que lo consumía.
Ni un solo planeta.
Ni una sola civilización.
Ni siquiera los incontables seres sensibles a la Fuerza cuya esencia absorbió durante años lograron llenar el vacío que habitaba en su interior.
Cada vez que consumía una nueva fuente de vida, el hambre desaparecía durante unos instantes, apenas el tiempo suficiente para hacerle creer que, por fin, había terminado. Sin embargo, siempre regresaba. Más intensa. Más cruel. Más insaciable que antes.
Aquello había dejado de ser una necesidad hacía mucho tiempo.
Era una condena.
Una maldición nacida en Malachor V, el mismo lugar donde el hombre que una vez existió desapareció para dar paso a un vacío viviente.
Con el paso de los años, incluso los recuerdos comenzaron a desvanecerse. Ya no recordaba su verdadero nombre. Tampoco el rostro que alguna vez tuvo.
Todo aquello había sido devorado por la misma oscuridad que ahora lo mantenía con vida.
Solo quedaba Darth Nihilus.
Aun así, existía un recuerdo que permanecía intacto.
Recordaba el momento en que tomó como aprendiz al ser que, tiempo después, contribuiría a su final. Recordaba perfectamente su nombre: Visas Marr, una joven miraluka a la que encontró tras consumir toda la vida existente en Katarr.
El planeta entero había quedado reducido al silencio absoluto.
Los océanos permanecían inmóviles.
Las ciudades estaban vacías.
No quedaba un solo ser con vida... salvo ella.
Nihilus nunca comprendió el motivo por el que sobrevivió.
Quizá la Fuerza había decidido conservar un último testigo de aquella tragedia.
Quizá simplemente la consideró digna de servirle.
Nunca buscó una respuesta.
Simplemente la tomó consigo.
Decidió convertirla en su aprendiz y, desde aquel momento, descubrió que entre ambos existía un poderoso vínculo a través de la Fuerza.
Cuando la llevó a bordo del Ravager, alteró para siempre la percepción que Visas tenía de la Fuerza, obligándola a contemplar la galaxia a través de sus propios ojos.
Ella dejó de verla como una energía que unía toda la vida.
Ahora contemplaba un universo vacío, consumido por la oscuridad y el sufrimiento que envolvían a su maestro.
Desde aquel día, la joven pasó a servirlo como su aprendiz.
El gigantesco crucero Sith continuó avanzando por la galaxia como un presagio de muerte. Allí donde el Ravager aparecía, el silencio terminaba sustituyendo cualquier forma de vida.
Durante mucho tiempo apoyó a Darth Sion en su guerra contra la Orden Jedi. Junto con la alianza establecida con los separatistas de Onderon, Nihilus proporcionó sus legiones de soldados y adeptos del Lado Oscuro para fortalecer la campaña.
Sin embargo, ni las victorias ni las innumerables vidas consumidas conseguían aliviar su tormento.
El hambre seguía allí.
Siempre presente.
Siempre creciendo.
Hasta que un día...
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The Stranger Beneath the Red
Fanfictionhistoria que dio dopamina a mi cerebro a las 2 am y que al mismo tiempo fue otra opción para empezar a tomar la escritura un poco enserio
