La mañana recién iniciaba y Yeonjun estaba más que fastidiado por tener que abrir el solo la cafetería en la que trabajaba, era su castigo por haber llegado tarde el día anterior. Su turno era en la tarde, pero lo habían cambiado solo ese día a la mañana para que dejará de llegar tarde, no le quedó de otra que aceptar estar ahí.
Eran aproximadamente las 6:30am, ya había limpiado el exterior de la cafetería, ahora faltaba por dentro. Yeonjun solto un suspiro de fastidio, no entendía porque abrían tan temprano, ¿quién mierda compraría café tan temprano?, penso Yeonjun en su mente, sea como sea, se puso a acomodar las mesas y sillas.
Pasaron aproximadamente 20 minutos cuando sono la campana que estaba en la puerta para avisar que había llegado un cliente, Yeonjun que estaba limpiando el mostrador alzo la mirada hacia la puerta, confundido y sorprendido a la vez.
-Oh..., entonces manifeste que viniera alguien a esta hora, genial.- murmuró para si mismo.
El chico que estaba en la puerta todavía avanzo hacia el mostrador donde estaba Yeonjun.
-Buenos días, ¿qué va a querer?- pregunto Yeonjun cambiando su tono por uno completamente amable y sonriendo.
Aunque el chico parecía desconcertado por la pregunta de Yeonjun, cosa que este no entendió, ¿pues qué le había dicho?, ¿había escuchado que se quejo de que estuviera ahí tan temprano?, Yeonjun quería desaparecer, si había escuchado su queja estaba muerto y más si era un cliente de los que se quejaba por todo.
-¿Eres nuevo?- pregunto el chico pelinegro que estaba frente a él.
-¿Qué?, ah...no, solo que yo soy del turno de la tarde y me cambiaron a la mañana.- explicó Yeonjun, aunque sin entender porque lo preguntaba.
-Bueno, espero que mañana esté de nuevo la chica de siempre, no es agradable ver a alguien que no tiene ganas de trabajar.- Mencionó el chico. -Quiero un café americano, por favor.
Yeonjun proceso por un segundo más palabras de aquel chico, lo maldijo y se maldijo a él mismo. Pero no dijo ni una palabra más, solo se limito a preparar lo que pidió, cuando lo entrego solo miro al chico pelinegro con una mirada de vergüenza.
-Aquí tiene que lo disfrute y...una disculpa por lo anterior. No estoy acostumbrado a trabajar en la mañana.- dijo Yeonjun frotando su mano contra su nuca.
-Se nota, normal en gente que es floja.- respondió con el mismo tono firme que cuando llego. - Gracias.
Yeonjun se quedo sorprendido por un momento, sus labios entre abiertos, quería responder a eso, pero no podía, era un cliente y tenía que respetarlo...
-¿Seguramente usted estará muy feliz, verdad?, ¡Idiota!- grito Yeonjun, cuando el cliente iba saliendo, era una distancia en la que Yeonjun pensaba que no podía escucharlo...aparte de que él nunca gritaba tan fuerte, pero está vez le falló.
El cliente que ya estaba fuera de la cafetería, se quedó quieto después de que Yeonjun terminará de hablar, miro hacía adentro y Yeonjun se quedo quieto también, la mirada del otro chico era demasiado sería que por un segundo pensó que entraría a darle una paliza o algo así, pero no. Solo lo miro y después siguio caminando.
Yeonjun rodeo los ojos, no quiso darle más importancia. Llegaron los demás empleados y ahora sí llegaba la gente que compraba en un horario normal.
Todo transcurrió tranquilo, en realidad Yeonjun era un mesero que bastantes clientes apreciaban por el buen servicio que siempre daba, nunca, pero nunca había tenido una queja sobre su actitud...a diferencia de Kai que a veces se ponía a pelear con los clientes, pero solo cuando de verdad eran molestos.
-Oye...Jun, el gerente llego cuando tú estabas atendiendo a un cliente y dijo que quería hablar contigo. Está afuera esperándote.- dijo Kai.
Yeonjun y Kai eran amigos, se llevaban bien, incluso cuando a Yeonjun le llegaba un cliente que parecía pesado, Kai se encargaba de atenderlo para que Yeonjun no tuviera problemas. Así que el gerente quisiera hablar con Yeonjun era bastante raro.
-¿Conmigo...?, bueno, ahorita voy, gracias Kai- murmuró Yeonjun, en su tono se notaba la confusión.
Así fue, Yeonjun salió y ahí estaba él gerente, él cuál parecía un poco más serio de lo normal.
-Choi Yeonjun, eres un empleado bastante bueno, ¿qué te paso hoy?- dijo el gerente Park.
-¿Qué me pasó hoy...?, no entiendo a qué se refiere.- Yeonjun había olvidado por completo al cliente de la mañana.
-El joven Choi Soobin se quejo de usted por su actitud y sus faltas de respeto, sabes que aquí no podemos tolerar esas cosas, pero tú eres bueno atendiendo a los clientes, por eso me sorprende bastante.-
¿Choi Soobin?, ¿quién mierda era ese tipo?, pensó Yeonjun, tratando de recordar si había tratado mal a alguien ese día... después recordo y sus mejillas se pusieron rojas por la vergüenza de recordarlo.
-¡Ah!, señor Park...le juro que no fue con intención, creo que al principio el entendió mal lo que dije y-
-Yeonjun, eres buen mesero, pero el también es buen cliente, así que dime qué paso para que ahora fueras mal mesero?-
-Ah..., usted sabe que yo no estoy acostumbrado al turno de la mañana...y venía un poco frustrado por eso, entonces yo dije que no entendía quién compraría un café tan temprano...y justo ahí entro ese chico.-
-Pero él dijo que aparte de eso le gritaste.-menciono Park.
-Bueno..., eso fue porque él también dijo cosas, mire, se que no debo contestarle a los clientes y de hecho nunca lo hago, pero está vez me desespero un poco el chico.- dijo Yeonjun, frotando su mano contra su nuca, un gesto que siempre hacía cuando estaba nervioso.
-¡Yo no le había hecho nada y me dijo flojo!, y...bueno yo le dije...idiota, pensé que no me iba a escuchar...pero si me escucho.- menciono Yeonjun soltando una risa nerviosa.
-Choi, no puedes insultar a los clientes, te advierto que solo por esta vez te la voy a pasar, pero desde ahora ya no vas a trabajar más en el turno de la tarde.-dijo Park con un tono firme. -Vas a estar en la mañana desde ahora, ¿entiendes?-
Yeonjun se callo por un momento, se mordió el labio y después se obligó a contestar.
-Claro, señor Park.- contesto con un tono amable y sonriendole.- Gracias por entender.-
Yeonjun entro de nuevo a la cafetería, soltó un suspiro, Kai que no era para nada chismoso estaba esperando a que Yeonjun entrará.
-¿Qué paso?, ¿qué te dijo?- pregunto Kai, sin disimular sus ganas de chisme.
-Me van a despedir, Kaisito...-dijo Yeonjun con un tono bajo, haciendo un puchero.- Ya no te voy a ver...por suerte.- dijo Yeonjun riéndose.
Kai le dió un empujón a Yeonjun por el hombro, miro al rubio tratando de decifrar si decía la verdad o estaba mintiendo.
-¿Es enserio?-dijo Kai.
-¡Tu también eres un idiota!, obviamente no..., aunque pensé que si lo haría.- se rió Yeonjun.
-¡Yeonjun, deja de hablar y ve a dejar este pedido a la mesa 2!-grito el cajero, mientras tenía el pedido a un lado en el mostrador.
-¡Ya voy!-contesto Yeonjun.-Cuando sea la hora de la comida te cuento bien que paso, Kai.-
Yeonjun siguió trabajando, mientras pensaba que por culpa de ese idiota llamado...¿Choi Soomin?, algo así era su nombre, total, no importaba, lo que si importaba es que su horario ahora estaba afectado por eso.
Ya no podría desvelarse jugando videojuegos porque ahora tenía que ir a trabajar temprano...que fastidio y ahora probablemente también tendría que lidiar con ese maldito chico todos los días.
